Estopa, Bisbal y Malú fueron la música de la Gala
Y más sorpresas: bailaron los chicos de Fama.


Una guitarra suena y los acordes de Demonios todo lo inundan. Dime dónde vas pobre diablo... Es la voz de los hermanos Muñoz, de Estopa, la primera gran actuación de la Gala de AS 2009. La platea aplaude al ritmo de sus letras descarnadas.
Los Estopa ya se atrevieron en Alicante, con El Larguero, a cantar con Pau Gasol y anoche le dedicaron su canción, esa que estrena su disco Anniversarivm X, a las selecciones de baloncesto, triunfadoras de este 2009 que se va. Los focos centrados sobre ellos, su voz en todos los rincones del Palacio de Congresos y cuando se escucha ese soñar que despiertas en un barco hundido que cierra, atruena un sincero aplauso.
Y con ellos, la anécdota: las selecciones de baloncesto debían hablar ante los medios, pero ninguno quiso hacerlo hasta que no terminara Estopa su actuación. Mucho más tarde, Llull seguía tarareando su Demonios.
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Pero no sólo los hermanos Muñoz fueron la música de esta Gala. La suya sólo fue la primera de las muchas sorpresas. Después llegarían David Bisbal, y Malú, y los chicos de Fama. Pero antes, al escenario se subió Alejandro Sanz, otro artista con mayúsculas. La suya era una sorpresa para Cristiano Ronaldo, su amigo, que se emocionó al recoger el premio de sus manos. Y después irrumpió David Bisbal, que estrenaba canción, Mi Princesa, escrita para su hija, que nacerá en primavera. Que milagro tiene que pasar para que me ames, cantaba Bisbal, confeso seguidor de su Almería del alma y consciente de que sí, lo que AS logró anoche era una gesta: reunir a tantos artistazos del deporte y la música sobre las tablas del Palacio de Congresos.
Y faltaba Malú, la artista que con 16 años se subió a los escenarios de la mano de aquel Aprendiz escrito por Alejandro Sanz, con Nadie, el último single de Vive. Ella, de corazón blanco, que enamora, que mata, que devuelve a la vida, como dice su canción, se dejó la piel sobre el escenario. Y también actuaron los chicos de Fama, el broche final, para una gala de oro.