El Río olímpico sufre una ola de violencia
14 muertos en combates entre narcos y policía

Clima bélico en Río de Janeiro, la ciudad brasileña designada hace 17 días como sede olímpica de los Juegos de 2016 y que dos años antes acogerá el Mundial de fútbol. Los enfrentamientos del sábado y el domingo entre bandas de narcotraficantes y la policía se saldaron con catorce muertos, entre ellos dos agentes, que murieron tras ser abatido su helicóptero.
El tiroteo sembró el pánico durante horas en las favelas de Morro dos Macacos, Jacarezinho, Mangueira y Riachuelo. Ocho autobuses fueron incendiados. Todo empezó con una feroz disputa entre bandas rivales de narcotraficantes, que se convirtió en batalla campal entre los delincuentes y la policía, cuando ésta llegó a la zona de conflicto.
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Un helicóptero cayó sobre un campo de fútbol, envuelto en llamas tras ser alcanzado por disparos de los narcotraficantes, que en ocasiones emplean armamento pesado. Dos francotiradores de élite, que ocupaban el aparato, murieron carbonizados.
El gobernador de Río, Sergio Cabral, afirmó que la ciudad "será pacificada para el Mundial de Brasil 2014 y los Juegos de 2016, en los que habrá 40.000 policías en las calles". Y añadió: "Ya le dijimos al COI que no era fácil y ellos lo saben".
