"Hay que escuchar; no acertamos ni de broma"
Cuando aún se encuentra en Copenhague, en las sesiones del Congreso del Comité Olímpico Internacional, Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, analizó para AS la votación del viernes pasado y el panorama futuro para una nueva candidatura en Madrid.


Ya han pasado bastantes horas desde el viernes para discutir con alguna perspectiva lo que pasó en la votación olímpica del Bella Center. Por cierto, usted sigue en Copenhague, en las sesiones del Congreso del Comité Olímpico Internacional. Así que Alejandro Blanco, Presidente del Comité Olímpico Español, quizá maneje claves que no están al alcance del resto de los mortales. ¿Qué pasó?
Pasó que Madrid 2016 ganó la primera votación, con las cuatro candidaturas y a continuación, a partir de la segunda ronda, se produjo un corrimiento masivo de votos en favor de la candidatura de Río.
¿Cómo se explica esto?
Se explica por una corriente de simpatía de los votantes hacia una zona de un Continente que nunca había hecho o tenido los Juegos Olímpicos. Con eso no se contaba. Ningún analista, ningún estadista podría haber prevenido ese corrimiento o desplazamiento de opinión tan masivo.
En todo caso, y por buena que fuese la candidatura, Madrid sólo agrupó un voto más que en Singapur 2005, en su última ronda para la elección de la sede de los Juegos de 2012. ¿Qué le parece?
No hay comparación posible. Son dos elecciones distintas, en dos circunstancias distintas. De todos modos, en todas las elecciones olímpicas suelen producirse sorpresas no previstas. En otras elecciones le tocó a París. Ahora le ha tocado a Chicago. Ya ve, no acertamos ni de broma.
Vuelvo a insistir: ¿cómo se explican estos bandazos?
Las votaciones de elección del Comité Olímpico Internacional resultan tan poco previsibles porque, en realidad, se trata de tres o, como en Singapur, más votaciones. No es cuestión de hacerlo bien o mal. Lo puedes haber hecho tan bien como Madrid, pero la gente del COI va cambiando sus votos por razones que sólo ellos pueden explicar. En este caso, repito, de simpatía.
¿Sólo es eso?
Sólo eso. No se puede controlar a un miembro del COI que vota tres veces, a lo largo de esas tres votaciones. Vienen a la primera votación con el voto muy decidido, pero después... ¿quién podría haber pensado lo que le pasó a Chicago?
Parece sorprendido con lo de Chicago. Pero usted apostó por la final Río-Madrid...
Yo sí aposté por esa final, que fue la que se dio; pero para muchos miembros del movimiento olímpico, analistas y estadistas, la candidatura de Chicago 2016 era la mejor posible. Y más, cuando llegó Obama. También me sorprendió la tremenda diferencia de votos en favor de Brasil. Y una cosa es que viera una final entre Río de Janeiro y Madrid, y otra distinta que pensara que Chicago podía caer a la primera...
Su vicepresidente, José María Odriozola, no se ha cortado en las declaraciones, antes y después de la elección. ¿Estaba todo el pescado vendido?
Por todos su cargos y experiencia, José María Odriozola es un hombre que conoce bien el mundo del deporte. Pero la suya es una opinión, nada más.
Antes de seguir más adelante, cara al futuro, hágame un resumen final del 'Experimento Copenhague', al menos en lo que se refiere a la candidatura de Madrid 2016.
La candidatura ha sido un proyecto serio, consolidado. No creo que se pueda hablar de fallos. Pero creo que lo más importante ha sido el grandísimo apoyo popular. El deporte es el factor más integrador que hay en España actualmente. Sólo se puede hablar bien del Gobierno y todos los gestos que ha hecho, del Rey Juan Carlos I, de Juan Antonio Samaranch padre e hijo, de todos los grandes deportistas que dieron el apoyo directo. No veo cómo se podría pensar otra cosa.
Pero si hablamos de que todo se ha hecho bien, y al final se ha perdido por 34 votos de diferencia, pues ya me dirá...
Es que no es cuestión de hacerlo bien o mal. Chicago lo había hecho muy bien y reto a encontrar a alguien que dijera lo contrario antes de la primera votación. ¿Alguien sabe, por ejemplo, cómo fueron repartiéndose, hacia un lado u otro los votos de Tokio? Yo, no. En lo que pasó con Río influyó, sin duda, el que los Juegos nunca hubiesen ido a América del Sur.
Con lo que, básicamente, se está consagrando la rotación de continentes. ¿O no es exactamente así?
En este caso, no. Era más concreto. Era una parte del mundo que nunca los había tenido. Movilizó simpatías. Y...
Al futuro. ¿Sería una pérdida de tiempo esperar hasta 2011 para decidir sobre una nueva presentación de Madrid?
Esperar y pensar las dudas es quizá de lo más importante que hay en todo este proceso. No se pueden hacer análisis en caliente. hay que escuchar mucho, con tranquilidad, y pulsar dentro del mundo del movimiento olímpico y del deporte. Tenemos que ser fríos.
Pero se puede pensar que esperar dos años adicionales, hasta 2011, podría ser una grave pérdida de tiempo, incluso de imagen...
Y yo digo que tener tranquilidad y frialdad en estos momentos es algo fundamental. Me gustaría recordar el caso de París: perdió tres veces seguidas con proyectos importantes... y se plantó.
Usted mismo: ¿ha visto alguna novedad o reacción en Copenhague ante estos acontecimientos?
He visto sorpresa general por el tema de Chicago. Y, cuando hablo de esperar, se trata de esperar incluso al final de este Congreso: aquí se están debatiendo el futuro de los Juegos Olímpicos y su organización.
¿Qué le parece este lema, si se insiste para los Juegos de 2020: 'Tenemos una cabezonada'...?
Ja, ja, es una buena frase, llena de ingenio. Déle mi enhorabuena a Tomás Guasch.
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¿Cree que el plan del alcalde Ruiz-Gallardón de esperar hasta 2011 puede tener que ver con su presentación o no a las elecciones municipales?
Debe preguntarle a él, a Gallardón. No puedo ni debo contestar a eso. Me dedico al deporte, no a la política.