Juegos de 2016 | Madrid llora la derrota

Plaza de Oriente: el sueño de Madrid duró 84 minutos

12.000 personas mostraron su apoyo frente al Palacio Real

<b>PENA. </b>Los madrileños lloraron la derrota. Allí estuvieron Leire Pajín, Pedro Zerolo, Matilde Fernández Francisco Granados y Ana Botella.
Actualizado a

Desolación. Era lo que reflejaban, al final de la tarde de ayer, los rostros de las 12.000 personas que se reunieron en la Plaza de Oriente para apoyar desde la distancia a la delegación de Madrid 2016.

Pero antes del llanto, frente al Palacio Real, hubo fiesta. Mucha. Todo comenzó con los discursos de los representantes españoles en Copenhague. El de Raúl fue uno de los que más gustó: "Ha sido como es él. Discreto, efectivo y con mucho corazón", decía Juan, un aficionado adulto. "Es un futbolista mágico", acuñaba Magdalena a la que también gustaron Gallardón y Coghen: "Han demostrado pasión". Pero el que más conmovió fue Samaranch. "Es imposible no votar a Madrid cuando un hombre como él te pide de corazón el voto", espetaba Sergio. Incluso Ana Botella, alcaldesa en funciones ayer, lo decía: "Samaranch me ha impresionado". El público se quedaba con muy buen sabor de boca.

Así, comenzaban a llegar riadas humanas a la Plaza de Oriente. Abundaban las manos de colores, el símbolo más cotizado. La gente bailaba música pachanguera. Todo estaba listo para la hipotética corazonada.

Comienzan las votaciones. "Ahora queda todo claro", comentaba María. Rogge anunciaba que Chicago era el primer descarte y la gente explotaba. Se entonaba a coro el A por ellos o Volaré. Y los aficionados madrileños estaban en una nube. "¡Obama a la calle! Es más fácil ahora", apelaba Rubén.

Noticias relacionadas

Segunda eliminación: Tokio. La Plaza de Oriente estallaba de júbilo. Se gritaba de modo amistoso: "¡Chicago y Tokio, a Parla!". Y se hacía la ola. Sólo quedaban Río de Janeiro y Madrid.

Hubo una tensa espera de 84 minutos que los madrileños decidieron disfrutar. "Estoy nerviosa. Pero hay que tomárselo con alegría", decía Rocío. Y se siguió bailando hasta que Rogge abrió el sobre. Hora de la verdad. Ganaba Río y los brasileños de la Plaza de Oriente bailaban a Carlinhos Brown. Los madrileños, antes pletóricos, se lamentaban. Y muchos lloraban...

Te recomendamos en Polideportivo