Amargo final para una España apática
Francia azota duro a la Selección

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Hace dos años la afición flotaba con los éxitos de España en Moscú. Ayer se cerró el ciclo en Turquía y de manera dolorosa: la campeona de Europa se vuelve a casa con una sensación amarga de no haber dado la talla. Ayer, por ejemplo, el 3-1 ante Francia es una demostración de impotencia, porque los galos sacaron de la pista a los nuevos, barridos a pelotazos (25-21, 25-15, 25-27 y 25-17).
Velasco relevó a tres titulares, y le cedió el testigo a jugadores de futuro, pero ese tiempo está aún por llegar para ellos. Lo que sí quedó patente es que, por ahora, el reloj no funciona y las indicaciones tácticas del seleccionador iban más a pedir concentración y esfuerzo que a corregir errores en la elección de ataques, posiciones defensivas o alternativas de bloqueo. El psicoanálisis no fucionó.
