Armin Hary

"Querría ver a Usain Bolt en una pista de ceniza"

El alemán Armin Hary (Quierschied, 1937), campeón olímpico en 1960 en los Juegos de Roma, fue el último plusmarquista mundial blanco de los 100, con 10,0 manuales. Herr Hary atendió a AS antes de la segunda proeza de Bolt.

Armin Hary en Roma, 1960
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Como hizo Jesse Owens tras sus cuatro títulos olímpicos, en 1936, usted, Herr Hary, no volvió a correr tras sus dos medallas de oro (100 y 4x100) en los Juegos de Roma, en 1960. Se dedicó a los negocios. ¿En qué se ocupa ahora?

Fui a Berlín para la inauguración de los Mundiales, pero sólo por dos días. Los asuntos que me ocupan se refieren a la Fundación Armin Hary, AHA-F, aha-f.de, en busca de jóvenes talentos deportivos y orientada a chicos de 4 a 12 años con pocos recursos económicos. Buscamos talentos en todos los deportes olímpicos. Tres millones de niños no pueden hacer deporte por falta de recursos.

Entremos en faena: lo que hace Usain Bolt, sus marcas y sus límites.

Lo que hace Bolt es sensacional, absolutamente excepcional, fuera de todo cálculo, pero le acompañan unas condiciones absolutamente ideales, tanto en físico como en pistas y técnica de entrenamiento. No es crítica, pero querría ver a estos chicos de hoy en las pistas de ceniza donde nosotros competíamos: sería curioso. Después, comprendo que estas hazañas arrojen una sombra de duda pero mientras no haya pruebas en contra, a nadie le está permitido dudar. Si no hay nada en contra, no hay nada.

¿Ve límites a lo que hace Bolt?

Honestamente, no lo sé. No soy quién para opinar. Vea: los médicos y los biomecánicos llevan tiempo opinando sobre esos límites y suelen equivocarse, ¿no? Pero sé que las condiciones de Bolt en la final de 100 del Olympiastadion rozaron lo ideal: buenísima temperatura, pista excelente, grandes rivales y un público volcado, con 65.000 espectadores creando un ambiente excepcional. Es mucho.

¿Puede un hombre blanco bajar de 10.00?

Naturalmente que puede. Sólo se trata de nacer para ello, con los reflejos de un sprinter. Dirán que sería un caso excepcional, pero eso ya decían de mí. Y siguen saliendo. Hay que nacer.

Usted conoció en Roma a Jesse Owens

Roma fueron mis Juegos, por muchas razones. Allí conocí a Owens, sí. Él me animaba siempre. Hoy sería diferente. Gente como Bolt piensa más en la Prensa. Yo no vi correr a Owens, pero al menos, él sí me vio correr a mí (sonríe Hary). Creo que Owens es el mejor atleta de siempre: por sus cuatro oros en Berlín, por todo lo que hizo y la gran influencia que tuvo.

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A los 72 años, usted, Herr Hary, ha visto muchos cambios

Grandes cambios. Y rápidos. El deporte siempre ha tenido gran influencia. En Alemania la tuvimos: los campeones mundiales de fútbol de 1954 y yo mismo. Influimos en la gran ilusión de la reconstrucción y recuperación del país. Se ha perdido la camaradería en el deporte. Cada uno se cuida de sí mismo. Temo que todos aquellos esfuerzos nuestros queden perdidos en el tiempo.

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