Realizó tres veces 10,0... y sólo valió uno de ellos

Noticias relacionadas
La imagen de Armin Hary en la salida de la final olímpica de 100 en 1960, en Roma, sería hoy surrealista: un señor con sombrero de paja, camisa a cuadros, zapatillas bajo el brazo y pantalón blanco que clava sus propios tacos en la pista de ceniza. Después, Hary se metió en faena y ganó el oro con 10,2 manuales, igual que el americano Sime. Aquel mismo 1960, en junio, Hary (1,82, 71 kg) había dejado el récord en 10,0. Fue el 21 de junio en Zúrich: por la mañana, Hary ya ganó el 100 en 10,0. Pero, tras una reunión, los jueces decretaron salida nula (Hary, con reflejos como ballestas, era famoso por sus escapadas) y la carrera se repitió por la tarde: Armin volvió a marcar 10,0, esta vez sin duda.
En 1958, Hary, del FSV Frankfurt, hijo de un minero del Sarre, ya había marcado 10,0 en Frankfurt: también se anuló porque la pista estaba demasiado inclinada. Hábil para los negocios, se retiró tras la final olímpica de Roma: "Me criaron para que siempre tuviera mi destino en mis manos", dice. Así fue, así es.