Caster Semenya despierta dudas sobre su feminidad
La campeona de 800 destaca por su gran musculatura


Caster Semenya, de 18 años, nacida en Polokwane, provincia zulú de Kwazulu-Natal, arrasó, como se preveía, en la final de 800 metros. Pero el revuelo entre la manada periodística de tribunas y zona mixta no lo traía el previsto oro de Semenya, ni siquiera su tiempo de 1:55.45, mejor marca mundial del año. La apariencia poco femenina de Semenya, tan poco femenina como la de otras ochocentistas ilustres, Kratochvilova o Mutola, va por delante de las hazañas de la atleta de Kwazulu, desde que empezó a competir, hace dos años.
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La clave es que ayer cumplía el plazo en que la IAAF debía validar los resultados del test genético SRY, el análisis que certifica el sexo de cada competidor. No es una prueba que se haya hecho sólo a Semenya, quien ha vivido un número de incidentes curiosos a causa de su muscular imagen. Llegó a Berlín con la mejor marca mundial, tras haber bajado en siete segundos el tiempo con que dominó los Juegos de la Commonwealth para júniors, en India, en octubre de 2008.
"Hubo y hay otras atletas con aspecto poco femenino, María Mutola, Pamela Jelimo, Ariane Friedrich y no pasa nada", dijo Ethel Maynaka, directora de comunicación de la delegación surafricana. Michael Seme, entrenador de Semenya, se ofrecía a dar los teléfonos de las compañeras de la atleta, para que confirmaran su sexo. En la zona mixta, sólo se preguntaba por Semenya. Respuesta de Mayte Martínez: "'No comment. Sólo sé que es una atleta formidable y ahí están sus marcas".