Ha llegado la hora de la verdad para Ruth Beitia
Tiene la tercera mejor marca de las participantes


La imagen era todo un presagio: Tia Hellebaut, la belga campeona olímpica en Pekín, atravesaba ayer las arcadas del Olympiastadion, hecha una feliz mamá, con su bebé recién nacido al pecho, en una mochila. La frescura maternal de Hellebaut envía, casi al mismo tiempo, un mensaje para todas las finalistas de salto de altura: esta final de hoy (19:10 horas) es un concurso abierto, sin favoritos y al alcance de la mejor competidora. Es la hora de la verdad para Ruth Beitia, tercera marca mundial (2.01 metros) en el año 2009.
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Sobre todo, se tratará de saber bucear en el océano de la presión. Con Elena Slesarenko, campeona olímpica en los Juegos de Atenas 2004, lejos de su mejor forma (no fue eliminada por los pelos en la calificación, sobre 1.92), el abanico de rivales se estrecha: la galáctica alemana Ariane Friedrich (2.06) y la interminable croata Blanka Vlasic (2.05) tienen mejor marca que Beitia (2.01), esta misma temporada. Pero Ruth, que sólo hizo un nulo en la prueba de calificación, sobre 1.92 ("valió para ajustar", analiza), también calibra a la rusa Anna Chicherova y a la italiana Antonietta Di Martino: "Ellas dos son muy regulares sobre dos metros, aparte de lo que puedan saltar Ariane Friedrich y Blanka Vlasic, que será mucho".
Salvo sorpresas, de ese grupo de cinco, Friedrich, Vlasic, Beitia, Di Martino y Chicherova, saldrán las tres medallas del salto de altura. Ninguna de las otras siete finalistas ha firmado en 2009 un salto de dos metros. En plena madurez, suena la gran ocasión para Ruth Beitia.