La Ley de Costas choca con el deporte en la playa
Cada verano una parte de la actividad deportiva en España se traslada a la playa. Aunque algunos deportes toman ventaja, no siempre es posible el crecimiento profesional. La actual Ley deCostas es muy restrictiva, y los organizadores carecen de dinero para asumir las multas.

En los últimos años, España estaba siendo una de las paradas seguras del Circuito Mundial de voley playa, lo que supone renombre, ambiente y espectáculo al menos durante cinco días allí donde se organiza el evento. Sin embargo, este verano sólo dos pruebas internacionales se han disputado en nuestro país, y sólo una de ellas en la playa, en La Salvé de Laredo, y el organizador estuvo de los nervios hasta el último minuto (el torneo de playa en Barcelona en realidad fue urbano).
El problema en Laredo era que la Demarcación de Costas de Cantabria no daba el permiso para tomar la playa; es decir, no accedía a que se colocasen las gradas, y la publicidad ni se contemplaba. Sin embargo, la Federación Internacional obliga a que todas las pruebas del circuito mundial se disputen con gradas para un mínimo de 1.500 espectadores a menos de cuatro metros de la pista de juego.
La prueba Internacional de Laredo estuvo en el aire... hasta casi el mismo día de los partidos. Se concedió el permiso gracias a los avales de la Federación Española y la intervención del Consejo Superior de Deportes.
Restrictiva.
La Ley de Costas, del 28 de julio de 1988, prohibe expresamente, y así lo corroboran las fuentes consultadas del Ministerio de Medio Ambiente, "la publicidad a través de carteles o vallas o por medios acústicos o audiovisuales estando excluidos únicamente los rótulos de establecimiento en el dominio marítimo-terrestre".
En los buenos tiempos, en la guerra del whisky, JB con el voley playa y DYC con el fútbol playa, los organizadores de los dos circuitos nacionales por excelencia no tenían problemas en asumir la sanción administrativa de las vallas publicitarias. Incluso, cuando coincidían en alguna playa (la de San Juan de Alicante es el ejemplo), se desataba una lucha encarnizada para ganarse al público: chicas bailando por la playa, regalos en las gradas, y hasta avionetas publicitando sus competiciones. Con la crisis, la publicidad da para lo justo; no se contempla el pagar multas.
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Pese a todo, muchos organizadores tienen la sensación de que no se es igual de severo en la interpretación de la Ley en todas las Comunidades. Desde el Ministerio insisten en que "no se trata de prohibir el deporte. Lo que ocurre es que cuando un ayuntamiento solicita el permiso para la utilización de la playa, los técnicos de cada departamento de Costas lo estudian, porque ni todas las playas son iguales ni tampoco los meses, por aquello de los oleajes".
La explicación parece coherente, pero genera dudas para los organizadores. La ASEBAP (balonmano) recuerda que este año "los partidos de Valencia hubo que hacerlos casi clandestinos, sin gradas y sin vallas" por falta de permisos.
