Ali 'pica' otra vez en el Bronx
El mítico púgil fue la estrella en el Yankees-Red Sox. Hace 33 años, en el mismo barrio neoyorquino, se imponía a Ken Norton.

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Ya no flota como una mariposa ni pica como una abeja, pero la grandeza de Muhammad Ali es imborrable. Su vuelta al Bronx es un ejemplo, otro más. Fue entrar en el Yankee Stadium y la grada empezar a rugir, a cantar el nombre del gran ídolo como si el tiempo no hubiera pasado. Ali fue el invitado de honor en la ceremonia previa al partido de béisbol entre los Yankees y los Red Sox. Llegó al terreno de juego en un carrito de golf -el Parkinson golpea duro y el mítico púgil apenas puede moverse- y luciendo gafas de sol.
La ovación arreció cuando Derek Jeter, la indiscutible estrella yankee, le entregó una gorra con el logo de la franquicia más famosa del béisbol estadounidense. Ali se la puso y saludó a la grada. Los adultos se emocionaban, pues Ali será Ali aunque sus puños no vuelen y su voz no regale titulares de periódico mañana, tarde y noche; y los más jóvenes intentaban adivinar en aquel señor mayor la magia y el boxeo que minutos antes les había mantenido boquiabiertos con las imágenes del videomarcador. En 1976, apenas a unos metros de allí -en el viejo Yankee Stadium-, Ali defendía su cinturón de campeón del mundo de los pesos pesados contra Ken Norton. Ganó por decisión unánime tras 15 asaltos. Treinta y tres años después, la mariposa no flota y la abeja ya no pica, pero Ali sigue siendo tan grande que incluso los niños quieren ser como él.