Gatos y Mariners cumplen y se retan en la gran final

Rugby | Final Four de la Superibérica

Gatos y Mariners cumplen y se retan en la gran final

Gatos y Mariners cumplen y se retan en la gran final

felipe sevillano

Los dos primeros de la liga regular lucharán por el título.

Los dos primeros clasificados de la liga regular de la Superibérica se verán las caras en la final. Pero no sin haber sufrido antes para sellar su billete para el encuentro decisivo. La primera semifinal de la SIR deparó un partido abierto. Mucho respeto y protagonismo de los Almogavers en la primera parte, donde pusieron los aciertos en el juego a la mano y los errores concediendo golpes que Agustín Gómez se cobró muy caro. Un ensayo de Le Roux aprovechando un fallo catalán puso cuesta arriba el encuentro para los de Tommy, que desde la banda pedía circulación en el juego. Y lo cierto es que cuando ocurrió eso, los Almogavers cobraron la delantera con un gran ensayo de Alcón. En la segunda parte, el partido fue un duelo al sol entre Agustín Gómez y Carles Badía. Gómez se llevó el gato al agua y sujetó a su equipo en los momentos complicados, cuando los Mariners se quedaron en inferioridad con la expulsión temporal de Gallego y Sailasa. El 36-20 final es engañoso, pero los Almogavers acabaron descosidos.

La segunda semifinal fue un combate entre gladiadores, las delanteras de Gatos y Korsarioak. Los madrileños presentaban un XV forzado, con Sempere de improvisado apertura. Los vascos alineaban a Sudre y un renqueante Gorka Bueno en sala de máquinas. La lesión de rodilla de Bueno le pasó factura a la hora del pateo, desperdiciando dos patadas que en condiciones normales habría transformado. En un partido de choque, sin espacios, apareció Pablo Feijoo y son su enorme talento logró un ensayo en la primera parte y se inventó la jugada del segundo. Eso decidió el choque. Eso y el aguante del pack madrileño ante las embestidas de un titánico David Hernández. No habrá sorpresas en la final de la Superibérica. Así lo han querido la pierna de Agustín Gómez y la magia de Pablo Feijoo.