Loli Muñoz pelea por el Mundial en Alemania
La barcelonesa es matemática y boxeó en Las Vegas.


Su apodo es Sugar, pero no tiene nada que ver con su estilizada figura de 172 centímetros y 60 kg de peso, sino por su adicción a los dulces. Se llama Loli Muñoz, es barcelonesa y esta noche, en la ciudad alemana de Ulm, frente a la invicta germano-libanesa Rola El-Halabi, actual campeona de Europa, intentará cumplir uno de sus sueños: ser campeona del mundo del peso ligero, título ahora vacante.
A sus 33 años lleva ya ocho como profesional y tiene un palmarés de 14 combates con 8 victorias (5 por KO), 5 derrotas y un nulo. En 2006 se proclamó campeona del Mundo Hispano del peso ligero. Ha compaginado el boxeo con las artes marciales y es la única mujer campeona del mundo de kickboxing, muay thai y K1.
En contra de los tópicos que existen en el mundo del boxeo, Loli es una estudiante brillante. Se licenció en Matemáticas y posteriormente obtuvo un máster en Economía. Ahora trabaja como funcionaria y y dice que no se pega "por dinero". "No lo haría nunca. Boxeo por instinto de superación".
Sin apoyo.
Su entrenador y mánager, Rafa Martín, uno de los técnicos de más prestigio en el mundo del boxeo y que dirige el gimnasio KO Verdún en Barcelona, habla maravillas de ella: "Es una guerrera que posee una inteligencia fuera de serie; como en España no tenemos ningún apoyo, hay que ir a ganar los títulos fuera, y ya se sabe lo que pasa..."..
De su mano, Loli cumplió, el pasado mes de agosto, uno de sus sueños: competir en los Estados Unidos. Lo hizo en el Orleans Casino de Las Vegas y nada menos que frente a la actual campeona del mundo (versión WBA), Layla McCarter, perdiendo injustamente a los puntos.
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Loli tiene asumido que mucha gente "toma a broma" el boxeo femenino. "Sé que no tengo la misma fuerza que un boxeador de mi peso. Incluso puede que sea más lenta que ellos. Pero técnicamente no hay diferencias", reflexiona.
Su derecha es realmente temible, aunque ella dice que su gran secreto está en su "espíritu de sacrificio" y también en su "terquedad". "Sobre todo en lo segundo", recalca.