El mejor 'pizzero' del mundo fue boxeador
Fabián Martín pudo ir a Atlanta 96, pero un accidente le frenó

Fabián Martín (Perpiñán, 1968), almeriense de adopción desde que tenía un año y ex boxeador amateur de la Selección, se proclamó el pasado mes campeón mundial de pizzas de calidad entre cien participantes en un certamen organizado en Nápoles, la cuna de la pizza clásica, con una propuesta innovadora: "Gané con una margarita líquida. Me dije: 'o gano, o me pegan dos tiros". El organizador, Antimo Caputo, cantó así su victoria: "Es imposible, ha creado una pizza nueva". Anteriormente también había sido el primer no italiano en proclamarse campeón de Europa o había ganado el World Greatest Gourmet en Nueva York, otro Mundial.
Este pizzero ("sólo hago pizzas, no cocino") de cinco estrellas tiene una relación especial, vital, con el deporte. Fabián es un púgil retirado a la fuerza por un accidente de coche sufrido en 1994, cuando integraba el equipo español que preparaba los Juegos de Atlanta 1996.
Martín creció en Francia y España, "sin estudiar mucho", con el objetivo de ser "tan buen pegador" como su hermano, Paco, "que se vino a boxear a Barcelona con Alfonso Goya". Con el tiempo progresó: "Goya siempre me decía que peleara con la cabeza. A mí la vida me dio más bofetadas que sobre el ring".
Con 20 años, Fabián se marchó a Adra (Almería) para tratarse de una lesión de rodilla. ¿Qué hacer? Recuperarse o dejarlo todo. "Mi último tren pasó tras los Juegos de 1992. Volví a Barcelona y me metí en la Selección de Manolo Pombo. Viví durante un tiempo en un hotel de Alcorcón. Fui un peso welter listo". Ya en la rampa de lanzamiento para Atlanta, con Rafa Balita Lozano y Faustino Reyes de amigos para siempre, a Fabián se le empotró un coche camino de Berga para desgraciar su carrera. "Hasta aquí llegué, 48 combates entre Francia y España, 35 victorias, 5 nulos y 8 derrotas".
Recuperado para la vida tras ocho meses de baja, se encontró "sin un duro" y con 27 años. "Me puse a repartir pizzas en Puigcerdà y de portero de discoteca...". Así, con el dinero de la indemnización, probó suerte. "No me gustan las pizzas, ni las pruebo, pero me interesé en cómo podía hacerlas mejor. Me empapé de libros de cocina...".
Poco a poco se atrevió con los Campeonatos de España, de Europa... Luego con los malabarismos con la masa (título continental en 2003 e internacional en 2006). Hace pizzas de oro o de flores comestibles, de Coca-Cola... Es un innovador. Su pizzería-taller de Llívia (Girona) es una de las mejores del mundo y uno de los restaurantes preferidos del cocinero Ferran Adriá.
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"A la pizza le pongo cariño, afecto y amor, como se lo pondría a la que dedicaría al Real Madrid, por mi hijo, que es merengue en Cataluña. Es un valiente", comenta Fabián, que siempre prepara una de "cebolla con bacon" para Samuel Etoo.
¿Y qué fue de su boxeo? "Me da pena que no haya el tirón de antes. Javier Castillejo fue muy bueno pero no caló en la gente como en su día lo hizo Poli Díaz. Él no asimiló el éxito". ¿Y usted? "Afortunadamente... Ahora me llaman para dar conferencias... Ahora hay más cocineros mediáticos que boxeadores.".