Estás leyendo

Blume: 50 años de la muerte de un mito

Gimnasia | Hoy se cumple medio siglo de la desaparición de un pionero

Blume: 50 años de la muerte de un mito

Blume: 50 años de la muerte de un mito

Joaquín Blume tenía 26 años y era uno de los mejores gimnastas del mundo cuando falleció el 29 de abril de 1959 al caer su avión en la Serranía de Cuenca a causa de una tormenta. Se convirtió en un mito y en una de las referencias del deporte español.

E l bimotor DC-3 de Iberia matrícula EC-ABC despegó de Barcelona a las 15:25 de la tarde del jueves 29 de abril 1959, hace hoy medio siglo, con Joaquín Blume a bordo. Al as de la gimnasia, campeón europeo dos años antes, le acompañaban su esposa, María Josefa Bonet, los gimnastas Olga Solé, Pablo Uller, José Aguilar y Manuel Pajares, otros diecinueve pasajeros y tres tripulantes. El destino de Blume era Madrid, a donde iba a llegar a las 17:35 para tomar otro aparato y viajar a Canarias. Iba a ofrecer una exhibición. Pero nunca llegó a la capital de España.

Una furiosa tormenta derribó el aeroplano y no hubo supervivientes. Poco antes de las cinco de la tarde, el comandante López Peña, a los mandos del aparato, comunicó por radio que se iba a desviar por las malas condiciones climáticas. Se perdió el contacto con el avión y no volvió a saberse nada de él hasta que a las 20:15 de la tarde tres operarios que trabajaban en la Serranía de Cuenca haciendo hoyos para una reforestación se presentaron en el puesto de la Guardia Civil de Valdemega e informaron que oyeron los motores de un avión y una gran explosión, que rastrearon por el bosque y que dos horas después encontraron en el Pico del Telégrafo el aparato incendiado.

Tristeza.

Murió Joaquín Blume y la España deportiva se sumió en la consternación. Había cumplido 26 años y se había casado el 22 de mayo de 1958. Tenía una hija de meses. Blume nació en Barcelona el 21 de junio de 1933, hijo de un profesor de gimnasia alemán, Armando Blume Schmadecki, y de la catalana Mari Paz Carreras. Durante la Guerra Civil la familia emigró a Alemania, huyendo de la situación revolucionaria de Barcelona, y volvió acabada la contienda.

Su padre tenía un gimnasio en la calle Padua y allí comenzó a hacer gimnasia Joaquín, que ya con quince años se proclamó campeón de España. Un título que renovó temporada a temporada, hasta su muerte. Acudió a los Juegos de Helsinki 1952 y fue el 56, con sólo 19 años.

El boicot.

En 1956 estaba listo para dar la batalla a soviéticos y japoneses, los mejores de entonces, pero España boicoteó los Juegos de Melbourne en protesta por la invasión de Hungría por la URSS, y se perdió la posibilidad de una medalla. Al año siguiente fue campeón europeo en la Sala Pierre de Coubertin de París, venciendo al soviético Yuriy Titov, bronce olímpico el año anterior. En Roma 1960 partía como uno de los favoritos, pero un accidente aéreo segó su vida en el Pico del Telégrafo.

Joaquín Blume ha muerto, pero su memoria permanece viva 50 años después. Hay dos Residencias Blume (Madrid y Barcelona) para deportistas de élite. Existe un Memorial Joaquín Blume de gimnasia en la Ciudad Condal. Se han creado varios clubes deportivos llamados Joaquín Blume, y no sólo gimnásticos, en recuerdo del gran campeón, un deportista mítico en una España que no tenía muchos ídolos deportivos, futbolistas al margen, y que se afanaba por salir de la posguerra y por conseguir medallas olímpicas.

Las que pudo conseguir Blume si no hubiera muerto a las cinco de la tarde de hace medio siglo, al caer su avión en un lugar de la Serranía conquense. Una cruz recuerda al mito.

Etiquetado en:

También te puede interesar