Woods espera un milagro con el enemigo en casa
El Masters se cierra hoy en las calles del Augusta National con un duelo al sol de Georgia entre muchos aspirantes, liderados por Perry, Campbell y Furyk. De Woods se espera un milagro. De los españoles, otro.

Era su momento, el día del movimiento como dicen los expertos. A Sergio García se le esperaba en una ocasión como esta, incluso desde que debutara como amateur en 1999 con esperanza de ser el mejor del mundo: un sábado en Augusta entre los mejores y con un día espléndido por delante. Incluso Jim Furyk, el compañero de partido, parecía ideal. Bogey al uno. Malas sensaciones y a remar contracorriente mientras por detrás van aguantando los héroes locales. Furyk fue, al final, el hombre del día.
Por detrás, esos héroes eran Chad Campbell y Kenny Perry, yanquis de toda la vida. Ellos son la clase lujo del golf USA, sólo un paso por detrás del gran lujo que sería Tiger Woods y su prole (Mickelson, en esencia).
De Campbell se sabe que no le importa estar regordete y acumular años de sinsabores mientras los millones de dólares vayan cayendo al saco. Y de Perry, que tiene un vuelo de bola al draw que da miedo y una regularidad de escándalo. Ambos se igualaron a once bajo par en el hoyo 8, un par de cinco de birdie. No fallar ninguna calle en Augusta te permite precisamente eso: poder afrontar un domingo como si fuera un mano a mano para el título pero con la puerta abierta para los invitados (Tim Clark, por ejemplo, todo raza, o Ángel Cabrera, ganador del US Open en 2007).
A Clark se le deberían abrir los cielos del golf. Le pega sólo tan fuerte como un amateur, va recto como nadie pero muy apurado de palos. Pero ya fue segundo aquí en Magnolia Lane. Es el gran amigo de Sergio García. Dicen que es divertido. Quizá ahí resida la clave, como la que le ayudó a salir de los arbustos del 12 con un bogey muy airoso.
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Lejos de allí, por delante porque salió antes, Woods sí que remaba sin cesar. Trataba de voltear su hook del 1 que pagó con un 6 (doble bogey). A fuerza de jugar mejor al golf fue remontando hasta colocarse -4 (-2 del día) tras embocar un generoso putt de tres metros en el 15. ¿Qué es para Tiger una remotanda de ocho? Nada es imposible, como colar un putt de dos metros en el 18 para par y firmar 70 golpes. El dato de la televisión asusta: Tiger no ha ganado nunca un major no siendo líder antes de la vuelta del domingo. Así que de remontada, menos lobos, aunque de resurrecciones está el cielo lleno.
En las mismas que el número uno estaba el número dos, Phil Mickelson, embocando un putt para birdie en el 15 después de un approach muy mejorable. El bogey del 16 le cortó las alas. Domingo de Resurrección en Georgia. Pero Tiger no renace. Y si lo hace habrá que cerrar el garito.