El Ciudad Real impone su rodillo ante el Ademar
La lucha de Sarmiento y Aguinagalde quedó sin premio.

El Ciudad Real se mantuvo fiel a su estilo de toda la temporada, y de esa manera mandó a casa al Ademar, campeón de la Copa Asobal. De nada le sirvió al equipo de Jordi Ribera que pusiera el juego bonito, que mostrase más detalles colectivos que el rival. A la hora de la verdad, en este juego gana el más práctico, y en eso el equipo manchego no tiene rival: es como una apisonadora, siempre al mismo ritmo, con una constancia que se mantiene los sesenta minutos, y al final aburre y agota a los rivales hasta sacarles las mantecas, o lo que es lo mismo, hasta dejarles sin reservas.
Lo cierto es que el Ademar se empleó a fondo, que no se entregó, que logró un parcial de 5-0 en la segunda parte para voltear el marcador. Pero no fue suficiente el talento de Sarmiento, ni la magia de Stranovsky, ni el buen trabajo de los laterales Bicanic y Buntic, ni el esfuerzo hercúleo de Aguinagalde en el pivote, reivindicando una llamada de la Selección.
Más fresco.
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En los finales, el Ciudad Real siempre está más fresco, y eso lo aprovecha para romper los partidos cuando ya no hay solución. Ayer, primero con Stefansson; luego, con Laen y Kallman; y con Jerome Fernández para apuntillar, machacó cuando lo necesitaba, sin descomponer jamás su juego, sin importarle las exclusiones de Pajovic y Morros (dos veces cada uno), sin utilizar a Rutenka, con cuatro lesionados.
El equipo de Dujsebaev parece tan sólido con cualquier combinación de jugadores que se reivindica como el gran favorito al título. Nada ha cambiado en las perspectivas de esta Copa.
