Uros Zorman dirige la puntilla al Barcelona
El Ciudad Real pone un pie en los cuartos de final.

La suerte está echada. El Barcelona, salvo catástrofe del Kiel o del Ciudad Real, no llegará a los cuartos de final de la Champions. Ayer, que se jugaba la vida en esta competición, la entregó por las pérdidas de balón ante un rival que fluctuó en su juego dependiendo de dónde estuviese Uros Zorman; el esloveno justificó su calidad y fue quien se salió del guión para dirigir con acierto el ataque de los suyos.
Que Kasper y Sterbik firmasen dos actuaciones portentosas es lo normal. Con el francés Omeyer (Kiel), conforman la mejor terna mundial de porteros. De ahí que la exhibición de ambos, incluso en los mano a mano, esté dentro de los parámetros de la normalidad.
Sin embargo, no todos los protagonistas estuvieron a su nivel, unos por defecto y otros por exceso. También es verdad que ambas escuadras se conocen tanto (cuarto encuentro entre ellos en la temporada, entre Supercopa, Liga, Copa Asobal y Champions) que son los detalles más inesperados los que cambian los partidos.
Noticias relacionadas
Por ejemplo, en la primera mitad, cuando se escapaba el conjunto manchego, apareció Mikkel Hansen (cinco goles seguidos) para igualar el choque. Y en la segunda mitad, cuando los cinco goles de renta de los de Dujsebaev inclinaban la balanza, un Noddesbo inspirado recuperaba el marcador.
Ahora bien, al final el Ciudad Real estaba tan fresco que Zorman encadenó tres o cuatro jugadas seguidas casi calcadas para Rutenka y Olafur Stefansson, que rindieron a un Palau ahora desprovisto de magia. Ayer se echó de menos a Manolo Cadenas para meter tensión desde el banco azulgrana, porque el Barça no se inmutó en la derrota.
