Un año mágico | Ciclismo

Carlos Sastre tomó el Alpe d’Huez y sucedió a Contador

A sus 33 años, Carlos Sastre obtuvo el triunfo de su vida: el Tour de Francia. Julio de 2008 supuso una victoria moral, la de Víctor, su padre, y la de Chava Jiménez, su cuñado.

<b>ÚLTIMO ESFUERZO.</b> Sastre ganó el Tour en la última crono.
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Una bandera española, pegada a una de Asturias, ondea junto al cartel de 50 metros a la meta de Saint- Amant-Montrond. Es sábado, la última contrarreloj del Tour de Francia de 2008, al día siguiente toca pisar los Campos Elíseos. Daniel Mangeas, la voz del Tour, grita: "¡Carlos Sastre est le champion du Tour 2008. Olé!". Carlos cruza la línea exhausto. Lo ha conseguido. Cadel Evans no ha podido con él contra el cronómetro.

Un día después de la gran imagen que ilustra esta página, y tras casi 88 horas dando pedales durante tres semanas, Sastre subió a lo más alto del podio de París para suceder a Alberto Contador, que a su vez había hecho lo mismo con Óscar Pereiro. No hay dos sin tres. El ciclismo español lograba así su particular hat-trick de amarillos después de la tiranía de un Lance Armstrong que, quizá viendo la supremacía española, ya cavilaba volver al pelotón.

Sastre rozó la per fección desde la salida en Brest. Empezó diciendo que había llegado a la ronda francesa "mejor que nunca" y que "por primera vez" sentía que tenía un equipo (CSC) plenamente confiado en sus posibilidades. Se lo dijo a Biarne Riis días antes de empezar: "Siento que puedo ganar".

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No fue fácil. Pasó vivo los Pirineos, sin la presión de tener que aguantar un liderato que recayó en Evans, jefe de fi las de un Silence-Lotto sin fuerzas para tirar de nadie. Sastre empezó a ganar el Tour desde la fuerza de sus co-équipiers, los Cancellara y cía, que ya en los Alpes decidieron que era el momento de forzar la máquina. Para arriba o para abajo, la máquina de los hombres de Riis se puso a trabajar sin saber que la bomba la tenían en casa.

Frank, el mayor de los Schleck, cogió el amarillo en Prato Nevoso. Compañero de Sastre y hermano de Andy, la joven promesa y que daba la sensación de pedalear frenado quién sabe por qué razón. ¿Qué hacer con Carlos? ¿Convertirle en gregario o dejar que la carrera pusiera a cada uno en su sitio a riesgo de brindarle el Tour a Evans? Pero el Tour, afortunadamente, no suele dejar pistas falsas. Con el Alpe d’Huez y sus revueltas mágicas por delante, Sastre lanzó un ataque mortífero casi a pie de puerto. Los hermanos del CSC amagaron con ir detrás de él, disimulando con un teórico ataque de los adversarios (Evans y Menchov), que bien podrían haber abortado la explosión de genio de Sastre. Arriba, en la meta, se vistió para siempre de amarillo mientras Samuel Sánchez llegaba segundo. Carlos, el cuñado de Chava, estaba a punto de ganar su Tour. Le quedaba esta foto. Posar para Jesús Rubio. Su "Jesusito".

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