España, tocada moralmente, se la juega ante Corea
De perder, jugaría con los débiles
Corea nunca le ha ganado a España, pero esta tarde se puede invertir la historia. No es que los asiáticos sean superiores a España, pero en este momento la moral de los nuestros está por los suelos. Más de uno tenía ayer ganas de volverse a casa, de desaparecer. Anoche, Valero Rivera tenía trabajo, aunque antes de animar a sus hombres también necesitaba que alguien le animase a él. Corea se ha convertido en el rival a batir, en el partido definitivo: ganar supone estar en Zagreb peleando por estar entre los 12 primeros del Mundo; perder supone caer en las cloacas. Y los asiáticos, además, no son sencillos, como podría parecer por su físico.
"Es una selección muy bien trabajada, que supera sus deficiencias físicas con su tremenda armonía de su juego", dice Rivera. Y, además, apuntaba algo evidente: "Corea debió ganar a Croacia y sacar algo positivo ante Suecia. Si no puntuó en esos partidos fue porque se lo quitaron los árbitros", decía el seleccionador.
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"Hoy tenemos que ganar. Es una obligación", señala Barrufet, el capitán, el lugarteniente de Valero Rivera en la pista, que transmite el mismo mensaje que el seleccionador: "Está en juego el orgullo de nuestro balonmano".
Pero no será fácil. Corea es la selección que practica un juego dinámico, divertido y hasta imprevisible. Crea en cada ataque con gran disciplina colectiva. Su movilidad es tremenda y se multiplica por dos para frenar las cometidas rivales, Hasta ahora no ha tenido fortuna en los resultados, pero esta tarde será temible: sabe que España está tocada y se juega estar en Zagreb.
