La Viagra tiene efectos dopantes en el deporte

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La Viagra tiene efectos dopantes en el deporte

La Viagra tiene efectos dopantes en el deporte

cordÓn press

La detección de la Viagra en deportistas de élite ha impulsado a la Asociación Mundial Antidopaje (AMA) a investigar si la pastilla que combate la disfunción erectil tiene también efectos dopantes. Los resultados se conocerán en febrero y podría prohibirse en septiembre.

Dos grupos de deportistas jóvenes de las universidades estadounidenses de Marywood (Pensilvania) y Miami (Florida) están siendo utilizados como cobayas para que los científicos comprueben si el consumo de Viagra tiene efectos dopantes. El experimento lo paga la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y las conclusiones se conocerán el mes próximo. Si el veredicto es positivo, la pastilla del amor, famosa por sus efectos beneficiosos sobre las disfunciones sexuales masculinas, se prohibiría en el deporte a partir de septiembre.

Como la mayoría de los productos dopantes, la Viagra (que aún no lo es oficialmente) se desarrolló con fines médicos: para tratar la hipertensión en las arterias pulmonares. Sin embargo, la fama de la pastilla azul se debe a que facilita la erección del pene en los hombres impotentes. En conjunto, se supone que los efectos dopantes de la Viagra tendrían un efecto similar al entrenamiento en altitud, pero sin sus inconvenientes: ralentización de los entrenamientos, molestias físicas, necesidad de desplazamientos a lugares en altura...

Las sospechas de la AMA se basan en que la Viagra se ha detectado más de lo común en deportistas de élite.

Detectada.

Se dice, por ejemplo, que en los Juegos de Pekín apareció en competidores asiáticos, sobre todo. "Un importante número de deportistas está utilizando Viagra, pero desconocemos si la usan sólo en su vida privada, o para mejorar el rendimiento deportivo", ha dicho Olivier Rabin, director científico de la AMA.

Los estudios con los deportistas de Miami y Marywood son diferentes. En el primer caso se trata de comprobar los efectos en altitudes bajas y en ver si actúa igual en hombres y en mujeres. En el segundo, se pretende demostrar si mejora el rendimiento en atmósferas contaminadas, como la que había en Pekín, por ejemplo.

Hay tests anteriores sobre la Viagra, que anuncian su utilidad dopante. En 2004, científicos alemanes demostraron con montañeros acampados en el Everest que su capacidad de ejercicio mejoraba considerablemente. En 2006, un estudio de la universidad norteamericana de Standford demostró que en algunos individuos el consumo de Viagra aumentaba el rendimiento en casi un 40% en pruebas ciclistas de 10 kilómetros hechas en una altitud artificial de casi 4.000 metros.

Si se tiene en cuenta que las medallas de oro y los récords mundiales se consiguen con mejoras en el rendimiento de apenas el uno por ciento, la conclusión del estudio llama poderosamente la atención.