Amado se desquitó de un fallo clamoroso con un gol
El portero erró en el 1-2. Después, remontada grandiosa


España ya es líder de su grupo en esta segunda fase tras vencer ayer con autoridad al que estaba señalado a disputarle el primer puesto: Rusia. Y la realidad es que los de Venancio no se dieron ningún paseo, ya que se encontraron un rival muy incómodo con calidad suficiente como para amargarles el día. Y es que los rusos cumplieron a rajatabla la etiqueta que se les ha puesto en este Mundial: matadores arriba y frágiles en defensa.
Así comenzó el encuentro. España, superior, mandaba en la posesión pero Pula ya avisó a los tres minutos. Los rusos querían sorprender y para ello utilizaban estrategias como esperar a España en su propia cancha o cambiar constantemente el cuarteto de jugadores. Aunque esto no les duró mucho, concretamente hasta el minuto 13, cuando un robo de Marcelo, espectacular el trabajo ayer del pívot, se convertía en el 1-0, obra de Álvaro. Rusia no bajó los brazos y una buena combinación en el área española acababa con el 1-1 de Prudnikov.
Fallo de Amado.
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Tras la reanudación se produjo la jugada tonta del Mundial. Un balón rechazado a cancha española era protegido por Luis Amado para que se perdiera por línea de fondo. Un listo Cirilo presionaba al portero, le robaba el balón y servía en bandeja el 1-2 a Maevski. Un fallo infantil que, lejos de descomponer a los de Venancio, les motivó.
Segunda vez en este Mundial que España se veía forzada a remontar y segunda ocasión donde La Roja respondió. Diez minutos en los que España pasó por encima. Torras resolvía de potente disparo un lío dentro del área y Daniel transformaba un penalti sobre Javi Rodríguez: 3-2. El nerviosismo se trasladaba al equipo ruso y, con él, las imprecisiones. Ivanov sacaba al portero-jugador y firmaba su sentencia. Dos robos hacían que Javi Rodríguez, primero, y Luis Amado, después, demostraran su precisión y finiquitaran el choque. El portero se desquitaba así de un fallo que mostró que hasta los mejores no pueden estar siempre perfectos.