Competición
  • Champions League
  • LaLiga SmartBank
  • Copa Argentina

Edurne, al filo

Más deporte | Alpinismo

Edurne, al filo

Edurne, al filo

al filo de lo imposible

Con la ascensión al Manaslu, Edurne Pasaban ha escalado 11 ochomiles, los mismos que Kaltenbrunner . Ahora va por el Shisha Pangma.Cintillo

Con la ascensión del Manaslu, Edurne Pasaban da un paso de gigante para ser la primera mujer en escalar las 14 montañas más altas. Con el Manaslu, también nosotros hemos concluido con ella un largo camino juntos. A partir de ahora tendrá que hacerlo ella misma, pues el equipo de Al Filo iniciará otras aventuras.

Pensaba despedirme en esta página de la amiga que tanto esfuerzo y sacrificio ha desplegado. Pensaba contarle a ella que no es aconsejable el que ahora se marche a intentar el Shisha Pangma, pues ni es el momento ni es su estilo.

Pero se lo diré en persona tomando una cerveza porque ayer leí un estúpido artículo de un tipo que critica a los que hemos dado importancia a las ascensiones de Edurne, y lo hace con esa supuesta superioridad moral del entendido, pues la prensa generalista parte "del desconocimiento absoluto del mundo de la montaña" (sic). Es decir, nadie sabe nada, ni AS, ni Marca, ni ABC, ni El País, ni las teles, ni todos los que escriben en los digitales ni en todos los periódicos españoles; nadie sabe nada excepto él.

Deporte y algo más.

Tanto sabe que se atreve a afirmar que "el alpinismo nunca se ha contemplado como una práctica deportiva", lo que contradice la historia, el diccionario y el sentido común. Que sea algo más que un deporte, y diferente a otros, no quiere decir que no lo sea. Compararse con Messner es algo que ella nunca ha hecho, pero no implica que su sacrificio y sus ascensiones sean despreciables. Sus ochomiles no son los de Messner; tampoco lo fueron los de Juanito ni los de Iván Vallejo. La evolución es así. Por cierto, el Nanga de Messner tampoco fue el de su primer escalador, Herman Buhl.

Resulta curioso que lo diga alguien que en cuanto ha intentado ascender a una moderada altitud, le hayan tenido que bajar en angarillas. Muchos que nunca han subido un ochomil, desprecian estas ascensiones. Tampoco se ha ocultado nunca, ni Edurne ni nosotros, que gente con mayor nivel técnico y fuerza física ha formado parte de su mismo equipo. Ellos, me consta, tienen también derecho a su parte de gloria. Pero también Guti pasa el balón a Van Nistelrooy, y el que se lleva el pichichi es el holandés. El alpinismo es, sobre todo y también en el proyecto de Edurne, un juego de equipo. Rodearse de gente fuerte, con talento y sabiduría alpinística, es un factor decisivo. Y seguirá siendo básico, en los ochomiles que la quedan.

Pero, si son tan fáciles, ¿por qué a pesar de todo no los ha completado una mujer? ¿Cuántas se han quedado en el camino? ¿Cuántos dedos hay que pagar para que para estos expertos, algo sea importante? Yo no he subido a ningún ochomil. Me gusta más otra clase de alpinismo, pero nunca seré tan insensato como para despreciarlos.

Sé lo que es sufrir y dar un paso por encima de los 7.000 metros. Sé el frío que se pasa, la incertidumbre que te rodea, lo cerca que estás del límite. Edurne ha demostrado que tiene la suficiente fortaleza y valentía para hacerlo. Muchas veces hemos discutido y creo que, como ahora, se ha equivocado. Pero es su vida la que está en juego y sabe muy bien que esa carrera es un ejercicio de supervivencia sin el mínimo error. Hace dos años dije que "Edurne es una deportista excepcional, una mujer demasiado libre, en un país cuyo deporte nacional no es el alpinismo, ni el ciclismo, ni siquiera el fútbol, sino la envidia. Por eso su vida no será fácil". A veces parezco profeta.