Edurne Pasaban, a tres cimas de los 14 ochomiles
Edurne Pasaban (Tolosa, 35 años) puede convertirse en la primera mujer en hacer cumbre en las catorce montañas más altas de la tierra tras conquistar el Manaslu (Nepal). Lleva once, igual que la austríaca Kaltenbrunner, pero ésta no ha hollado el K2 ni el Everest, de enorme dificultad.


En las grandes montañas, los ochomiles, también se libran carreras. Aunque la primera de ellas sea la de la vida, se disputan otras que tienen como meta figurar en los anales del alpinismo. Edurne Pasaban (1-8-1973, Tolosa, Guipúzcoa) y Gerlinde Kaltenbrunner (13-12-1970, Austria) tienen como objetivo convertirse en la primera mujer que consiga hollar las catorce cumbres más altas del planeta. Desde ayer están empatadas a once.
Pasaban iba una por debajo, pero ayer, a las 09:00 horas en Nepal (05:00 de la madrugada en España) consiguió vencer al Manaslu (8.163 metros) junto a sus compañeros Alex Chicón, Asier Izaguirre, Mikel Zabalza, Ester Sabadell (que sufrió congelaciones en varios dedos aunque no parecen graves tras examinar el doctor Kiko Arregui en Zaragoza las fotos que le enviaron), Ferrán Latorre y Juanjo Garra. Esta cordada, sin oxígeno, sirvió además para poner un broche de oro a la última expedición de Al Filo de lo Imposible para TVE.
Fuerte viento.
"Hemos tenido mucha suerte -contó la propia Pasaban por vía telefónica tras hacer cumbre-, porque con el fuerte viento que hacía entre la cumbre secundaria y la principal, parecía imposible. Pero a medida que nos acercamos cesó el viento y se pudo recorrer el último tramo técnico y expuesto".
Habían pasado cinco horas y media desde que iniciaron el asalto saliendo de las tiendas del Campo III en plena noche. Inmediatamente, comenzaron el descenso porque la previsión climatológica era muy mala y se corría peligro. Anoche pudieron dormir todos en el Campo Base en una operación inusual por lo rápido pero necesaria para evitar desgracias.
Precisamente, el mal tiempo estuvo a punto de dar al traste con la gesta de Pasaban, ingeniero técnico industrial y propietaria de un negocio de turismo rural en Zizurkil a quien el K2 dejó el ingrato recuerdo de la amputación de varias falanges de sus pies. La expedición tuvo que permanecer 15 días en la base, en condiciones infernales. "Esto no es matar el tiempo, es asesinarlo. Es más duro aguantar esto que subir y bajar", recordaba la alpinista, que dentro de la tienda se acordaba de "las ciudades colapsadas" para darse ánimos. Aguantó y venció.
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Intentará subir el Shisha Pangma en próximos días
Pasaban va a viajar a continuación a intentar hacer el Shisha Pangma en Tíbet. Dos compañeros van por delante para instalar cuerdas fijas (algo que puede generar polémica entre la comunidad alpina), pero el tiempo apura, porque el frío es ya intenso. Con respecto a Kaltenbrunner, Pasaban tiene ahora la ventaja cualitativa de haber hollado el K2 y el Everest, cimas que no posee la austríaca. La italiana Nives Meroi dice tener diez, pero existen serias dudas de que hiciera cima en el K2, no está certificado el Dhaulagiri y en el Sisha Pangma parece haber conquistado la cima central, pero no la principal.