"Serán menos medallas, pero tienen más calidad"
Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, ha vivido en Pekín sus segundos Juegos Olímpicos. Debían ser los del "gran salto cualitativo", pero se cierran con 18 medallas, una menos que en la edición de Atenas.


Antes de llegar a Pekín pronosticó 20 medallas. Nos hemos quedado en dos menos. ¿Qué valoración hace?
No pronostiqué nada, sino que hice una prospección en función de los resultados obtenidos en Campeonatos del Mundo durante el ciclo olímpico. Y estaban por ahí. La cuenta era fácil. Al final nos vemos con 18 medallas, una menos que en Atenas, pero de mayor calidad. Este 2008 sigue siendo el mejor año del deporte español.
¿Contento, pues?
Estoy razonablemente satisfecho con el comportamiento de los deportistas. Ha sido triste que alguna de las posibilidades claras, que todos dábamos por hechas como las de Javier Gómez Noya en triatlón o Paquillo en la marcha, no salieran. Pero ninguna pega, porque lo dieron todo. El balance es positivo, aunque no se ha dado el gran salto cualitativo vamos por el buen camino.
¿Podría hacer un repaso más detallado?
Hay deportes minoritarios como la esgrima, donde consiguió el bronce José Luis Abajo, o la lucha y la halterofilia con diplomas que han elevado su nivel y han sorprendido. En algunos de los considerados clásicos como la vela, el piragüismo o la sincronizada, el rendimiento ha sido muy aceptable. Y la decepción está en la natación, donde no hemos avanzado en cuatro años. Ahí tenemos un agujero. Nos habíamos ilusionado con el Europeo, pero no ha resultado. En atletismo, la noticia es que no ha habido noticia. Y eso no es bueno, aunque se han conseguido 11 finalistas por los 10 de Atenas. Hay que hacer un análisis y trabajar. España ha brillado muchísimo con Rafa Nadal y el baloncesto. Se ha producido un avance importante en deportes de equipo, donde se han conseguido tres medallas. Y cosas tan importantes como el quinto puesto de las chicas de baloncesto, importantísimo.
¿Qué se puede hacer para mejorar?
Ahora hay que centrarse en el Plan Londres 2012 a medio plazo, pero a largo debemos consolidar la cultura deportiva en España.
Y más concretamente
Pues nos toca mantener arriba al deporte español. Y para ello seguiremos manteniendo un plan específico de preparación para cada federación. Lo que ocurre es que ahora hay elecciones federativas y, tras el diagnóstico, habrá que trabajar con los equipos entrantes. El objetivo es ampliar la base. Son tres pilares: financiación, tecnificación y planificación. Hay que mejorar el contacto con las autonomías para detectar talentos.
Siempre toma como modelo a Australia. ¿Sigue siendo la referencia?
Sin duda.
Hubo un lunar negrísimo, el positivo de Maribel Moreno. ¿Sintió que hizo mucho daño?
Lunares son el velocista griego, el esgrimista italiano, los ocho halteras búlgaros, las atletas rusas Y también esta chica que actuó de forma deplorable y cometió una tontería. Pero la sociedad no es perfecta y el mundo del deporte, tampoco. Por ejemplo, he mantenido en Pekín dos encuentros con Pat McQuaid, presidente de la UCI, y nos ha reconocido nuestra lucha. Hay que cazar a los tramposos y no bajar la guardia.
Moisés Dueñas, positivo por EPO en el Tour, citó al médico Jesús Losa en un sumario como presunto responsable de su dopaje. En el interrogatorio de Maribel Moreno parece que también salió ese nombre. ¿Con la nueva ley antidopaje se actúa contra esos inductores?
Naturalmente, si es que las pesquisas van en ese sentido. Pero la ley está basada en un ordenamiento jurídico que es el que actúa. Yo, cuando tengo conocimiento de algo, lo pongo en conocimiento de la policía. Por eso, invito a los deportistas a que lo digan para aplicar la ley con toda la dureza. Es una ley útil.
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¿Con qué imagen se queda de los Juegos?
La de la primera medalla, el oro de Samuel Sánchez. Lo viví desde el coche del seleccionador Antequera y fue muy emotivo. Abrimos con un gran éxito y lo cerramos con una final enorme de baloncesto. También fue tremendo el triunfo de Rafa Nadal en semifinales contra Djokovic. Y la despedida de Joan Llaneras, con esa computadora en la cabeza.