Pekín 2008 | Actualidad

China logra su objetivo y revienta el medallero

Terminó con 100 medallas y 15 oros más que EE UU

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Dos eran los objetivos de China en estos Juegos: mostrar al mundo su poder con una organización fastuosa, sin reparar en gastos, y dominar el medallero. Las dos cosas están conseguidas. El dragón rojo acabó con un número redondo: 100 medallas, diez menos que Estados Unidos (110), pero más valiosas: 51 oros, 21 platas y 28 bronces. En 2004, cerró su cuenta con 63 (32-17-14) en el segundo escalón de la tabla. Los estadounidenses, líderes en Atenas con 102 (36-39-27), se van con 36 oros, 28 platas y 36 bronces.

Los anfitriones han sido los más laureados en ocho deportes diferentes: bádminton, boxeo, saltos de trampolín, gimnasia artística, trampolín, tiro, tenis de mesa y halterofilia. Sin embargo, en el deporte rey, el atletismo, sólo lograron los bronces de la maratoniana Chunxiu Zhou y la lanzadora de martillo Wenxiu Zhang.

Sólo valía la victoria. Un triunfo que, además, soluciona la vida a un deportista. Zhan Dongping, seleccionador español de tenis de mesa y conocedor de la maquinaria china, lo resume. "Un campeón olímpico tiene su vida solucionada. El premio del Estado son 100.000 euros, pero los gobiernos locales les proporcionan más dinero, además de buena casa y un coche. En total, se puede estimar en medio millón de euros lo que les reporta la medalla. ¡Y aquí la vida es mucho más barata!", cuenta el técnico, que lleva veinte años en España.

Zhu Fang, que vino a jugar como profesional a Cartagena, se casó con un español y ha competido con los nuestros en Pekín relata su experiencia en las numerosas fábricas de talentos: "Yo ingresé en un Centro de Alto Rendimiento con 17 años y estuve hasta los 21, pero normalmente se entra con 11. Entrenábamos siete horas al día, con descansos sólo para comer, y sólo podíamos salir los domingos. ¡Era muy duro!".

Las cifras oficiales registran 221 escuelas de élite en el país asiático. "Los futuros campeones del mundo vienen aquí", reza el eslogan de la de Shichahai, enclavada en el mismo Pekín y a donde llegan los más talentosos fichados por ojeadores o traídos por los mismos padres. Todo sea por el medallero.

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Entrenadores extranjeros para subir el nivel

China ha traído de fuera lo que no encontraba dentro, es decir, técnicos de prestigio en un movimiento similar al de España para Barcelona 1992. Es el caso de Kim Chang Back, un coreano que ha llevado a las chicas de hockey a ganar la plata. Marek Ploch es un alemán que dirigió a los piragüistas estadounidenses y australianos antes de recalar en China para hacerles ganar un oro. El francés Christian Bauer afina la puesta a punto de los esgrimistas. La japonesa Masayo Imura es la encargada de la sincronizada. El americano Jim Lefebvre, proveniente de las ligas mayores, lleva el hockey. En el remo han recurrido a Igor Gringo, de Lituania. Para el baloncesto femenino, al australiano Tom Maher y para el masculino, al lituano Jonas Kazlauskas (bronce en Atenas y Sydney). Para el fútbol ficharon al alemán Klaus Schlappner. El voley femenino es del japonés Daimatsu Hirofumi. Y también hay un español en el waterpolo femenino, el laureadísimo Joan Jané, una garantía de éxito para llevar a una quinta plaza a unas jugadoras que carecían de cualquier éxito.

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