Pekin 2008 | Natación sincronizada

España se llevó la plata y los elogios de las rivales

Sólo la inaccesible Rusia pudo doblegar a nuestras sirenas

<b>PLENO DE ORIGINALIDAD Y EMOCIÓN. </b>Todas las rivales destacaron la creatividad, la belleza plástica y la emoción del ejercicio 'África' de España.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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El único golpe que sufrió nuestro equipo de sincronizada fue el chichón con el que Gemma Mengual se acostó ayer. Lo demás fueron sonrisas por una plata que nos confirma como potencia mundial. Sólo Rusia mantiene el pulso mientras las demás se derriten en elogios hacia España, que con África, coreografía a la que sólo la FINA quitó brillo vetando al bañador luminoso, volvió a demostrar que el podio es de las valientes. Ellas lo son.

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María Cabello, Raquel Corral, Andrea Fuentes, Thaïs Henríquez, Laura López, Gemma Mengual, Irina Rodríguez, Gisela Morón y Paola Tirados forman nuestro Dream Team. Pero hay otras cuatro chicas, Ona Carbonell, Cristina Violán, Paula Klamburg y Margalida Crespi, que trabajan desde Sant Cugat. El 98.251 que dio a España la plata tiene tres protagonistas en la treintena: Gemma, Gisela e Irina. Pero hay relevo para acercarnos a Rusia que, con las anastasias, se ha mostrado intratable. Nada que objetar.

Ayer cerraron la final con 99.500. Todo 10 menos dos 9.9. En el primer salto, las rusas volaron metro y medio más alto que las españolas. Y también en el pájaro que puso fin a su ejercicio. Pese a ello, España aseguró la plata pese a la evolución técnica de las chinas, jaleadas incluso cuando el fallo era evidente. Ellas fueron bronce. En el podio España mordía la plata. Literalmente. Y Mengual se tocaba su chichón. Incluso las sirenas se dan coscorrones.

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