La Selección desaprovechó una oportunidad irrepetible
La defensa volvió a ser de mantequilla ante Islandia


La única emoción vivida en el National Indoor Stadium, escenario del España-Islandia, es el recuerdo de Gervasio Deferr, porque España sólo repitió los pecados de todo el torneo. Lo de Corea "fue un espejismo", reconocía Albert Rocas tras el partido. Islandia nos pasó por encima (30-36) y cortó de raíz la oportunidad histórica de colarnos en la final. Difícilmente tendremos un cuadro tan accesible: "Es la mayor cagada de toda nuestra p vida. Era una ocasión histórica, pero no hemos jugado a nada. Así, imposible ganar", comentó Iker Romero, quien abandonó el vestuario dando una patada a la valla de protección.
"La gente estaba muerta". Frase de David Davis. El físico nos pasó factura porque tuvimos que remar contra corriente. Arrancar con un 0-5 siempre pesa, y más a esta Selección a la que Pastor no encuentra remedio. Los contraataques desnudaban nuestra defensa, a la que costaba horrores correr hacia atrás.
A remontar.
La labor de Prieto en el pivote y un gol de Lozano igualaron el partido (9-9, 16 minutos), otro espejismo. De nuevo a remontar, y otro empate (13-13, min. 26). Pero España nunca llegó a ponerse arriba y eso se notó, como también que Rocas fallase sus tres primeros lanzamientos. Con Hombrados en la reanudación, España no cambió. Gustavsson también le tenía tomada la medida a Víctor Tomás y nuestra Selección ni siquiera sacaba provecho a las posesiones de seis contra cuatro. Pastor pedía tiempo (24-30). "Dejad de luchar con el pivote, os lo he dicho desde el principio", insistía.
Los extremos islandeses volaban y España se desquiciaba, como reflejó la tarjeta roja a Prieto, de los pocos que habían mantenido el tipo. Sólo quedaba aguantar y pensar en Croacia, que en un partido igualado tampoco pudo frenar en la recta final a la intratable Francia (25-23).
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