Yelena Isinbayeva se acerca al cielo en Pekín
Ganó su segundo oro olímpico y logró un nuevo récord (5.05)


Yelena Gadzhinievna Isinbayeva, de felinos ojos azules, es zarina y tigresa del salto con pértiga. Es también teniente del viejo Ejército Rojo, el Ejército de Rusia. De niña, Isinbayeva fue gimnasta deportiva a las órdenes de Alexander Lisovoi, en la Escuela Deportiva Número 10 de Volgogrado: la vieja Stalingrado. El padre de Isinbayeva, Gadzhi, tiene sangre de los musulmanes tabaranes, de Daguestán
Los ejercicios en asimétricas dieron a Isinbayeva una facilidad especial para dispararse sobre los listones: dejó la gimnasia cuando creció demasiado. La sangre guerrera de los tabaranes alimenta la fácil elasticidad inoculada por Lisovoi en un cuerpazo simétrico de 1.74: el de la tigresa que atrapa la pértiga con uñas engrasadas.
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Lo que le faltaba a esa máquina perfecta, residente en Mónaco y dirigida por Vitali Petrov, ex entrenador de Sergei Bubka. es que la estadounidense Jennifer Stuczynski tuviera un momento de euforia tras saltar 4.92 en los últimos 'trials' de EE UU. "Ahora sólo me falta patear cierto trasero ruso en Pekín", dijo Stuczynski, que podía haber sido algo más prudente. Y ayer, en Pekín
Stuczynski no pasó de 4.80. Ya se quejaba ("sólo dan dos minutos para saltar") desde el 4.70. En esa altura empezó Isinbayeva, que pasó casi con la gorra puesta. Stuczynski ya no pudo con 4.85, donde Isinbayeva saltó a la primera, garantizándose el oro. En 4.95, Isinbayeva pasó a la tercera. Una gran manta térmica velaba sus contorsiones entre salto y salto, ante los tensos ojos de 90.000 espectadores. Ya campeona olímpica, Isinbayeva dio el mejor salto de la historia al tercer intento sobre 5.05. Locura en las tribunas, éxtasis en Isinbayeva. "No miro lo que hace ella: lleva saltando diez años más que yo", musitó Stuczynski. "A veces, la gente habla demasiado", disparó Isinbayeva. Qué ocasión para callarse perdió Stuczynski, y qué récord ha ganado el mundo en el salto de la tigresa.