El Palio de Siena reúne a más de 70.000 personas
Los distritos de la ciudad se enfrentan en esta carrera

El pasado fin de semana se celebró el Palio de Siena. Una carrera de caballos que reúne cada 16 de agosto a más de 70.000 personas en la Piazza del Campo, situada en el centro de la ciudad italiana y a la cual los fantinos (jinetes) dan tres vueltas. El ganador consigue para su contrada (distrito) el estandarte de la ciudad, el Palio de Siena. Vence el primero, aunque hay una pequeña particularidad: no es necesario que el jinete llegue a meta, con que lo haga el caballo es suficiente.
Pero el Palio de Siena no sólo es una carrera hípica también es un acontecimiento social. Esta prueba se celebra desde el siglo XVII con motivo de las fiesta de la Virgen de la Asunción y en ella entran en juego las 17 contradas de Siena, cada una con bandera y escudo y asociadas normalmente a una profesión. Algunas de ellas son: Aquila que pertenece a los notarios; Lupa (panaderos); Chiocciola (trabajadores del cuero) o Bruco (fabricantes de seda). De esta última fue el ganador de la carrera del pasado sábado Giuseppe Zedde, conocido como Gingillo, que venció con su caballo Elisir Loguduro, el realmente importante. Esta vez, el jinete Gingillo también llegó a meta.
Desde días antes a la celebración del Palio, Siena se viste de gala. Las calles se llenan de banderas de las contradas y se respira una atmósfera especial. En la Piazza del Campo hay ensayos, las distritos participantes (porque sólo corren diez en cada Palio de Siena) se preparan, los fantinos son cuidados como semidioses, y los caballos mucho más, por supuesto.
Pasión.
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Llega el 16 de agosto, el día grande. En cuanto amanece, el Arzobispo de Siena da la solemne misa del fantino en la Capilla de la Piazza del Campo. A las 15:00 cada una de las diez contradas asiste a la bendición de su caballo y oran por él. Son ya las 17:00 y llega uno de los momentos importantes, el Paseo Histórico. Por la Piazza del Campo desfilan mazzieri (portadores de banderas), trompeteros, tamboreros, los representantes de la ciudad... que dejan todo preparado para el momento cumbre: el Palio de Siena.
Es una carrera brutal donde los fantinos van al máximo. Hay golpes, caídas, adelantamientos poco limpios... Todo por lograr la gloria, dar a la contrada el preciado estandarte, el Palio de Siena, que este año ondeará por el norte de la bella ciudad toscana, por donde viven los fabricantes de seda, los Bruco, que han encontrado en Gingillo y Elisir Loguduro a sus dos nuevos héroes.