"Me he quitado un peso de encima"

Han tenido que pasar 36 años para que alguien llegara a lo que usted hizo en los Juegos de Múnich. ¿Qué siente en estos momentos?
Satisfacción y orgullo. Me complace y me llena de satisfacción que un nadador tan extraordinario como Michael, seguramente el mejor de la historia, se haya podido inspirar en algo que yo hice hace 36 años. Me siento muy orgulloso de él y de lo que ha conseguido: una hazaña como ésta hace que el mejor atleta olímpico de todos los tiempos, sea precisamente un nadador.
(Spitz estaba en Detroit cuando Phelps igualó su récord y describió a AS sus sentimientos en conversación telefónica).
¿Cómo calificaría la final de 100 mariposa?
Ha sido épica, como todo lo que ha hecho Michael en estos Juegos. Sentía que iba a ganar, por coraje, aunque también sabía que Cavic y Crocker se lo iban a poner duro. Una final olímpica es una batalla. Al final de la carrera, me he sentido relajado, como si me quitaran un peso de encima. Yo tuve mi tiempo y ahora ha llegado otra época. Es el turno de Michael. Sabía que él podía conseguir todas las medallas de oro. Se ha merecido lo que acaba de ocurrirle, por trabajo y por fuerza mental.
¿Dónde inscribiría lo logrado por Phelps?
A la altura de la mayor hazaña olímpica. En lo que es el deporte de la natación, ya había conseguido lo que nadie. Pero, como competidor también ha demostrado que no tiene rivales. Podían haberle afectado la tensión mental y el cansancio de tantas pruebas en una semana. También, el miedo a fallar en una situación como ésta. Ha demostrado que sabía manejar estos factores.
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¿Ha sentido nostalgia o melancolía al no poder contemplar en directo la hazaña de Michael?
Sólo he tenido sentimientos positivos. Siempre que nos hemos visto le he dicho que él iba abatir mi marca de siete oros en unos Juegos, y que confiaba en él. Así que es para estar feliz, créame.