Pekín 2008 | Natación

Phelps, inmortal por una sola centésima récord

El 'Tiburón' de Baltimore se citó en la piscina con Milorad Cavic, el serbio de California. El duelo llegaba marcado por una bravata del europeo. Apenas cruzaron una mirada antes de saltar al agua (en la imagen de la derecha) y se desencadenó una batalla naval de consecuencias planetarias...

Phelps
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Por una centésima, el brillo de un relámpago, los Juegos de China pasarán a la historia olímpica como los Juegos de Michael Phelps. Por una centésima, Phelps aniquiló a la sombra del desastre, tras haberse lanzado sobre la plancha de plástico translúcido en la que planeaba la uña de Cavic y la garra del fracaso.

Pero no decidió una sola centésima. Decidieron toneladas de coraje, equilibrio y motivación: lo que hace grande a un grande. Lo que guiaba y guía a Merckx, Ali, Frazier, Jordan, Borg, Nadal o Mark Spitz. Ganara o no la final de 100 mariposa, la precisión de Phelps en el teatro de operaciones de Pekín resulta asombrosa. "Pure swimming ability", "pura destreza natural para nadar", resume Ed Reese, entrenador-jefe de la selección de EE UU y de Phelps, en los Juegos de Pekín: los Juegos de Phelps.

En la piscina, Phelps es como un marciano: capacidad aeróbica sobrenatural, 2.02 de envergadura, manos como zarpas que atrapan el agua y un pie del 14, talla americana (número 49-50). Todo, volcado en los 100 mariposa: la hora de la verdad, el Día del Juicio de Phelps, de Spitz, de Crocker y de Milorad Cavic, el serbio de Orange County, California.

Remontada. Cavic fue descalificado en el Europeo de Eindhoven por exhibir una camiseta con el lema "Kosovo es Serbia". Y Cavic decidió entrometerse en el Día del Juicio a Spitz. Primero, el serbio de Anaheim retó a Phelps con declaraciones explosivas: "Para la natación sería bueno que yo impidiese su récord". Más importante, Cavic pasó como un tiro por 50 metros, nueve centésimas por debajo del récord del mundo y con Phelps, séptimo, casi fuera de la lucha por las medallas. "Pero sabía que podía ganar: Crocker no me quedaba ni a un cuerpo y Cavic iba con él", analizó Phelps. ¿Todo eso se puede pensar en una carrera frenética de tiburones blancos?

Pues sí. En tres cuartos de carrera, Cavic empezó a planear, Crocker se desfondaba (acabó cuarto) y Phelps gobernó las olas en remolinos de brazos furiosos, como machetes o bayonetas. En el planeo final de Cavic, Phelps macheteó la plancha de plástico una centésima antes que la uña del serbio (50.58-50.59) y rompió el sello del récord de Spitz. Siete medallas de oro, rumbo a la octava en el 4X100 estilos. El récord de Spitz y los Juegos de Phelps colgaron de una centésima: ésa será la leyenda. La única verdad fue el coraje.

Phelps: "Pensé que había perdido"

"En el viraje de 50 sabía que estaba a distancia para ganar la carrera, pero hacia el final, pensé en machetear rápido las últimas brazadas para ganarle tiempo a Cavic. Eso hice. Cuando toqué pared creí que me había equivocado, y me había costado la carrera, pero fue al revés. Habría perdido de haber planeado, como hizo Cavic".

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Bowman motivó a Phelps con las palabras de Cavic

Bob Bowman, entrenador de Michael Phelps y propietario de caballos de carreras, volvió a ser maestro de la motivación. Desde la tarde del viernes, Bowman conocía las declaraciones de Cavic en el sentido de que le gustaría "hacer historia" impidiendo los ocho oros de Phelps, y que sería "bueno para la natación". Bowman rumió. "Lo pensé durante 12 horas, y en el desayuno le pasé a Michael la copia de las declaraciones. Pensé: "Si en una final así, esto vale una centésima, pues merece la pena", dijo Bowman. Y mira por dónde...

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