JJ.OO. Pekín 2008 | Natación

Phelps acaba quinto en el medallero

Sólo China, Estados Unidos, Alemania y Australia le superan

EL REY DE LOS JUEGOS. Los JJ.OO. de Pekín pasarán a la historia como los Juegos de Michael Phelps. Sus ocho oros bien lo merecen.
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Michael Phelps (Baltimore, Maryland, 30-06-1985) es el nombre propio de los Juegos Olímpicos, por más que el jamaicano Usain Bolt dejara estupefacto a medio mundo tras volar sobre 'El Nido' en los 100 metros lisos en 9.69 segundos. Ningún otro atleta de la Villa Olímpica ha acaparado más portadas y minutos de televisión que el larguirucho norteamericano, que a sus 23 años sale de Pekín como el mejor deportista olímpico de la historia y ocupando el quinto puesto del medallero general. Su estratosférico récord de ocho oros olímpicos con el que finaliza su concurso, sólo es superado por cuatro multitudinarias delegaciones: China, EE.UU., Alemania y Australia.

Phelps acapara casi la mitad de las preseas de oro de los Estados Unidos (8 de 17) y supera al resto de los 204 países que se han dado cita en China. El espécimen único de 'hombre pez' ha terminado con el mismo número de oros que Australia (8 oros, 10 platas y 11 bronces) y por delante de Corea del Sur (7-9-4), Japón (7-5-6), Gran Bretaña (7-3-7), Italia (6-5-5), Rusia (5-8-8) y Ucrania (5-2-5), que completan los diez primeros puestos del medallero en el momento en el que el delfín de Baltimore ha concluido su hazaña. Mucho más atrás quedan países como Francia, Rumanía, España, Brasil, Canadá, Jamaica, Suecia... Phelps ha sido el mejor de los más de 15.000 deportistas participantes en los Juegos Olímpicos.

El rey de oros ha hecho del espectacular 'Cubo de agua' su segunda casa, por la que se ha paseado haciendo del triunfo rutina. Phelps salía a la piscina acaparando todas las miradas, se lanzaba al agua, ganaba y se retiraba a descansar. En una semana tan increíble como inolvidable, ha borrado siete marcas mundiales y ha sacudido la historia del olimpismo en dieciséis carreras. Ya es la más grande leyenda del deporte, por delante de mitos como el genial atleta finlandés Paavo Nurmi, la gimnasta ucraniana Larissa Latynina o sus compatriotas Mark Spitz o Carl Lewis.

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Llegó a Pekín con un extraño bigote, con el que rendía homenaje a su compatriota Mark Spitz -hasta ahora el mejor nadador de todos los tiempos- al tiempo que reclamaba la atención de los medios para el reto tremendo que se disponía a abordar. Y a pesar de haber sido el rey mediático de los JJ.OO. de Pekín 2008, pasaría inadvertido en sus merecidas vacaciones en casi cualquier lugar de la tierra. Todo a pesar de haber sido el más fotografiado y el más admirado. Los medios han analizado su depurada técnica subacuática, han explicado su forma de nadar, han alabado las bondades de su cuerpo, su capacidad de concentración y resistencia al agotamiento y han revelado hasta los secretos de su bañador y de su gran adaptación al agua de la piscina más rápida de todos los tiempos.

Phelps inició su camino a la gloria el 10 de agosto en los 400 estilos, prueba en la que cosechó además el primero de sus siete nuevos récords del mundo (4:03.84). Y desde entonces ha medido con la precisión de un reloj suizo cada uno de sus esfuerzos. Tan sólo en el 100 mariposa cometió un exceso de confianza, resuelto in extremis en la última brazada. Es un competidor nato con un nivel de eficacia demoledor. Hoy (17 de agosto) dio la última exhibición en el relevo 4x100 estilos, con lo que deja su balance olímpico en 14 medallas de oro y dos de bronce en tres participaciones (Sydney 2000, donde participó con 15 años y no consiguió ninguna medalla, Atenas 2004 y Pekín 2008). Parece difícil que su dominio insultante no se mantenga en Londres 2012. Su hazaña ya ha calado en la sociedad. Ya circula por ahí un chiste fácil pero que demuestra el impacto generado por su logro. "¿Qué hace Phelps para ganar una medalla de oro? Nada".

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