"China saca a las gimnastas de casa con siete años"
Doble campeón olímpico en 1984, esposo de la legendaria campeona Nadia Comaneci, analizó para AS la situación de la gimnasia olímpica.

Usted dirige y posee, con su esposa, Nadia Comaneci, la Bart Conner Gymnastics Academy, en Oklahoma. ¿Cómo va todo?
Estamos en Pekín invitados por el Comité Olímpico Internacional. Hay un montón de cosas asombrosas. Dylan, nuestro hijo, se lo está pasando en grande, y tenemos la sensación de asistir a unos Juegos inolvidables.
El dominio chino por equipos resulta implacable.
Es una cuestión de organización. En China se hacen cosas con las gimnastas que, en mi opinión, no caben en la cultura occidental. Ni caben en nuestra mentalidad, ni lo vamos a hacer, ni es algo que la cultura occidental esté dispuesta a aceptar. No lo critico, pero ahí empieza ese sistema de triunfos.
¿A qué se refiere?
Los chinos son capaces, y lo hemos visto en documentales, de sacar a niños de sus casas con siete años cuando ven que pueden adaptarse a la gimnasia de élite. Se les ve llorar cuando abandonan sus casas, y se les dice: "No te preocupes, esto es la primera noche; te acostumbrarás, cuando en un año sólo veas una vez a tus padres". Ahí queda algo del antiguo sistema soviético. No creo que en Occidente se admitan cosas así. Será lo duro que se quiera, pero desde ahí se consiguen muchas cosas.
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La cuestión de elevar la edad de las gimnastas.
Sin duda, la limitación reglamentaria de 16 años, desde el año 2000, perjudica mucho más a las deportistas que son más jóvenes. A partir de ciertas edades, y por pérdida de flexibilidad, ciertas cosas son más difíciles de hacer en gimnasia. No es de extrañar, entonces, que los entrenadores intenten ir al límite con la edad de sus deportistas. En las escuelas de gimnasia, sabemos que, cuanto más joven se es, siempre es mejor.