A Cielo le dan una medalla equivocada
Ganó el primer oro de la natación brasileña en la prueba de 50 metros libre en Pekín, pero por un error de protocolo le entregaron una presea equivocada, la correspondiente a la prueba femenina.

César Cielo ganó el primer oro de la natación brasileña en la prueba de 50 metros libre en Pekín, pero por un error de protocolo le entregaron una presea equivocada, la correspondiente a la prueba femenina.
El propio nadador lo reconoció ante los periodistas minutos más tarde, cuando el fallo ya había sido rectificado: "En mi medalla ponía ''para mujeres, 50 metros''".
Con esa medalla subió al podio del "Cubo del agua" de Pekín, escuchó el himno de Brasil, se hizo las fotos oficiales y otras, menos protocolarias, con el resto de los nadadores cariocas. Cielo avisó del error a la organización que, finalmente, le cambió la medalla por la buena, que le entregaron metida en una bolsa.
El nadador no la abrió para no dañar su premio, como le sucedió con el bronce de los 100 metros logrado hace dos días. "La de bronce ya está rayada, así que ésta la miraré luego un poco y la volveré a poner en la bolsa".
Un hito para su país
Al margen de la anécdota, el oro de Cielo supone el primero para la natación brasileña y sudamericana.
A sus 21 años, el atleta de Santa Bárbara do Oeste se colgó su segunda presea en la capital china, tras el bronce que consiguió hace dos días en el hectómetro, y elevó a cinco el botín provisional de Brasil en los Juegos de 2008, sumadas a los tres bronces de judo. Fue la undécima medalla olímpica de la natación brasileña, que hasta este oro contaba con tres platas y siete bronces. Cielo se confirmó como uno de los nadadores más rápidos del momento. Tercero en el hectómetro por detrás de Bernard y del australiano Eamon Sullivan y empatado con el estadounidense Jason Lezak.
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Señor de los 50 metros, dueño del nuevo récord olímpico, 21.30 segundos, apenas a dos centésimas de la mejor marca de todos los tiempos que permanece en posesión de Sullivan, Cielo se derrumbó por la emoción, rompió en lágrimas en la piscina y en el podio, fue asaltado por sus compañeros de piscina, explotó.
Fue un momento de alegría sin control, al borde de la ruptura del protocolo olímpico. La ocasión lo merecía porque Cielo logró una gesta inesperada, por delante de los gallitos del medio hectómetro, en una temporada en la que los resultados no eran los mejores.