Dos récords mundiales en seis minutos en 100
Bernard, Sullivan y Jason Lezak se citan en la final


A las 10:03 de la mañana del miércoles en Pekín, explotaba la primera semifinal de 100 libre con el récord mundial en 47.24, fijado por el australiano Eamon Sullivan en la posta inicial de la final del 4X100, el lunes. A las 10:09, el mismo Sullivan había bajado el récord hasta 47.05, tras la segunda semifinal. Pero en la primera semifinal, Alain Bernard, el titán francés de Antibes humillado por Lezak en el 4X100, ya había tocado en 47.20. "Estoy sorprendido, pero lo que aquí cuenta es el título olímpico", describió Bernard con palabras casi idénticas a las que diría Sullivan.
"El récord se batirá de nuevo en la final", pronosticó Bernard, con esa arrogancia que tan cara le costó en el relevo. "Muy bien, en la final nos veremos todos", retó Lezak, con cara de pocos amigos y los músculos esculpidos por el bañador-corsé LZR Racer.
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Las chicas.
Fueron los primeros récords de otra mañana asombrosa en la que Phelps firmó dos plusmarcas mundiales más, además de la italiana Pellegrini en 200 libre, y de la majestuosa australiana Stephanie Rice, ex pareja de Sullivan, en 200 estilos. La riada de récords que anega el Cubo de Agua causa asombro. En las ruedas de prensa con la gente de atletismo, se le pregunta a los atletas, y estos sueltan risitas de incredulidad. "En 22 años cubriendo grandes eventos de atletismo, sólo he visto ocho récords mundiales. En la natación actual, eso puede verse en un solo día", reflexiona Tim Layden, especialista de atletismo de Sports Illustrated. Por la tarde, Phelps, de paseo, ganó la sexta serie de 200 estilos en 1:58.65. Aunque Ryan Lochte hizo mejor tiempo (1:58.15) en la quinta serie, pensar que Lochte pueda representar una amenaza para Phelps, es como pensar en amenazar a un león con pelotas de trapo.