"Conseguir una medalla olímpica te hace inmortal"


Emociones fuertes desde el debut con Kim Won Jin hasta el de Gabor Bozcko. ¿Taquicárdico aún?
Estoy atacado. Me siento muy contento por lo que esta victoria significa. Es la primera medalla para la esgrima española, que la llevaba buscando mucho tiempo. La merecían todos, desde la Federación hasta los monitores, los maestros... Y aquí está.
¿Dedicada a quién?
Pues especialmente a mi niña de cuatro meses (Lucía), que está ahora con su abuela. Cuando he perdido en semifinales, mi entrenador (Ángel Fernández) y la médico me han dicho que mi hija estaba esperando que le llevara una medalla. Eso me ha mentalizado para la final. Se lo dedico a toda mi familia, a los muchos amigos que han venido hasta aquí, gastándose un montón de dinero, para animarme.
La esgrima debuta en el medallero olímpico español. ¿Cómo se puede promocionar este deporte?
Todo el mundo que ha visto la competición se ha dado cuenta de lo emocionante que es. Es un deporte impredecible. Los espectadores han visto cómo me he jugado todo en un solo tocado. Es un deporte que puede practicar todo el mundo y que es fácil de aprender.
¿Cómo se siente?
Conseguir una medalla olímpica te convierte en inmortal, porque a partir de ese momento tu nombre queda en todos los libros, en todas las revistas de la Federación, en los registros internacionales...
Por fin batió a Boczko, que le infligió un duro castigo en el Mundial de 2006.
Es una espina que tenía clavada y que, pese al éxito de hoy, es difícil que me la pueda quitar algún día. Nunca había ganado a Boczko y le tenía ganas. He decidido apurar y jugármelo todo a un tocado. Ha salido bien.
Había avisado de que era un rival muy incómodo. El tiempo le ha dado la razón.
Él presiona mucho y no se moja en los tocados. En el minuto de prioridad (favorecía al español, así que si no hubiera llegado el touché también habría ganado), él te presiona para que tú cometas un fallo.
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Usted ha hecho historia, pero aún nos quedan otros 'mosqueteros'.
Espero que la medalla contagie a todos. Suele ocurrir que una vez que ha caído la primera llegan más. Mis compañeros tienen tanta o más calidad que yo. Las alegrías pueden seguir.