Phelps, récord olímpico y tres pruebas en 24 horas
El anfibio de Baltimore, el hombre llamado a cobrarse ocho oros en estos Juegos, arrancó su participación destrozando el registro de la competición en los 400 estilos. Al llegar a la zona mixta masculló: "No es algo que quisiera hacer".


Alas 18:51 horas, Michael Phelps, de North Baltimore, enroscó su dedo gordo en el cajón de salida: la primera de las 17 que le esperan en Pekín, en la cuarta serie de 400 estilos. Y, 4:07.82 después tocó por cuarta y última vez la pared de plástico translúcido de dos milímetros de espesor. Ese tiempo era récord olímpico, al menos hasta la final de la pasada madrugada: "No es algo que quisiese hacer", se justificó en la turbamulta de la zona mixta.
La demostración fue asombrosa. Cseh, su rival, se quedó en 4:09.26, a un mundo. El fuselaje de Phelps, sin bigote y con sólo medio bañador LZR Racer, cortaba el agua en golpes veloces y coordinados, como el morro de un reactor o un Ferrari Testarossa color carne. Tras la final de 400 estilos, Phelps nadará hoy a las 19:22 horas de Pekín, 13:22 en España, para nadar la última serie de 200 libre; se supone que con el primer oro en su habitación. Así que Michael acariciaba ayer el oro en 400 estilos, pero el de 200 libre se le intuye aún más seguro: firma el récord del mundo (1:43.86) y la marca de 2008 (1:44.10)... a segundo y medio de su perseguidor, Lochte (1:45.61).
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Atacar el fallo.
Phelps ha atacado sus fallos: los virajes, la posición de la cabeza y el estilo de espalda. "En Atenas perdió en 200 libre ante Thorpe por los virajes; esperamos que no ocurra más", dice su entrenador, Bowman, que ha tenido a Michael toda la primavera nadando "meetings" en espalda en piscinas cortas de EE UU, para blindarse ante Cseh. El resultado, un nadador de otro planeta. Primer récord olímpico y tres pruebas a tope en 24 horas. Así, nueve días. ¿Es un marciano, un Ferrari, un reactor...? Es Phelps.