Pekín 2008 | Fútbol

Brasil-Argentina: el gran clásico llega a los Juegos

Hoy comienza la primera competición de los Juegos Olímpicos de Pekín con los partidos de fútbol en categoría femenina. Pero todos los ojos en este deporte están puestos en los equipos masculinos de Brasil y Argentina, los grandes candidatos para la medalla de oro.

<b>ALEGRES. </b>Los integrantes de la selección brasileña de fútbol bromean durante el entrenamiento de ayer. Mañana ya no habrá bromas, empieza la competición.
Juan Jiménez
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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Para Brasil, pentacampeona del mundo, el oro olímpico empieza a ser una cuestión de honor. No lo ha conseguido jamás pese a haberse empeñado más de una vez. En Seúl 1988 tuvo a Romario, estrella del torneo, pero se estrelló en la final contra la Unión Soviética de Dobrolvolsky. Lo intentó en 1996, con Ronaldo recién fichado por Núñez para el Barcelona (2.500 millones de pesetas) y Rivaldo, que resultó el antihéroe en la semifinal contra Nigeria. En 2008, con el austero Dunga en el banquillo, se ha volcado y hasta ha recurrido a Ronaldinho, decadente en su última época en el Barcelona pero otra vez exhibiendo sonrisa. Se ha escapado al Milán y además Ancelotti y Galliani le han permitido cumplir un sueño: ayudar a Brasil a ganar el primer oro olímpico. Sucede, sin embargo, que por el camino le espera el peor enemigo posible, el de siempre.

Argentina, que será entrenada por Sergio Batista y no por Basile, es la actual poseedora de la corona, conquistada en Atenas gracias a un gol de Tévez. Argentina, enterada de que Brasil preparaba un buen ejército para los Juegos, ha reunido lo mejor, incluido Messi por más que Laporta tuviese ganas de enredar. Porque además, Argentina no olvida la humillación que sufrieron hace un año en la final de la Copa América de Venezuela. Después de pasearse por todo el torneo, Brasil, con un equipo de mínimos, le arrasó en la final (3-0). Hay cosas que no se olvidan.Brasil y Argentina son, por tanto, los únicos que dan lustre a la competición de fútbol en estos Juegos. Supone, además, otra manera de aceptación de torneos considerados menores en Europa. Una Intercontinental, o Mundial de Clubes, es mirado siempre con mejores ojos desde Suramérica.

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Semifinales.

Es un duelo al sol y la final esperada, pero si la primera fase transcurre con normalidad, Argentina y Brasil se verán en semifinales. Descafeinaría el torneo, pero así son las normas. Los dos se retan desde los nombres. Brasil, además de Ronaldinho, lleva a Diego, Pato, Anderson, Lucas Leiva o Jo. Lo de Argentina parece, incluso, para más. Además de Messi, Riquelme, Gago, Kun Agüero y Buonanotte, otro bautizado como fenómeno en Argentina antes de serlo. Qué prisa. Nadie parece amenazar la victoria segura de una de las dos. Italia ofrece poco, apenas a Rossi, del Villarreal. Drogba ha renunciado en Costa de Marfil y Drenthe no parece demasiado para Holanda. En fútbol, los Juegos son livianos y propensos a las sorpresas, pero admitiendo las cuitas históricas entre Argentina y Brasil, esta vez parece poco probable. Es el Bolt-Powell, el Federer-Nadal, el España-EE UU de baloncesto. El otro gran reto de los Juegos.

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