Phelps llegó a Pekín, a la caza de Mark Spitz
"Quiero hacer algo diferente a lo que se ha visto"


La selección de natación de EE UU desembarcó en la nueva Terminal 3 del aeropuerto Pekín Capital con estruendo de masas: como recién emergida de Hollywood. Pero llegaban de Singapur. El domingo habían aterrizado los australianos, guiados por Hackett, y también entre multitudes. Pero el frenesí se desató cuando, tras el vuelo desde Changi, en Singapur, Michael Phelps, Ian Crocker, Dara Torres, Katie Hoff irrumpieron por la salida de la T-3.
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Phelps, con bigote y grabando con una camarita digital a los fotógrafos que le grababan, se escapó por una puerta lateral hacia el autobús del equipo estadounidense en escenas similares a las que provocaba otro Michael: Jordan. Antes del vuelo, en el aeropuerto de Changi-Singapur, Mike había dicho: "Intento hacer algo totalmente diferente a lo antes visto en este deporte". Ese "algo" es un récord, con cifra, metal y color: ocho medallas de oro, el mordisco definitivo a los siete oros logrados por Mark Spitz en los Juegos de 1972, en Múnich.
En Pekín, Phelps nadará ocho pruebas. En Atenas 2004 firmó seis oros y dos bronces tras duelos a pecho descubierto con Ian Thorpe, hoy retirado. La atención general recae sobre la final de 100 mariposa, el sábado 16 de agosto. Ahí, Ian Crocker, de Austin, Texas, debe ser ese rival con el que Phelps siempre combate a dentellada limpia hasta la última centésima. El último cobijo del sueño de Spitz se halla a bordo de un Buick Riviera, modelo de 1971: justo el coche que utiliza Ian Crocker.