Las prohibiciones olímpicas molestan a la población china
Deber de "conducta civilizada"

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Pequeñas prohibiciones y molestias derivadas de los Juegos Olímpicos han ido desatando los murmullos de protestas en barrios y ciudades afectadas por los Juegos. Un manto de seguridad y prevenciones cae sobre todo lo relacionado con el gran evento. En todos los edificios por cuyas calles se ha establecido la ruta de la Antorcha Olímpica, los residentes deben acreditar documentalmente su residencia y su falta de antecedentes policiales. Se exige a estos mismos residentes la firma de un compromiso de "conducta civilizada" durante el paso del fuego encendido en Olimpia.
Las restricciones se superan en Pekín, donde se ha limitado la circulación de coches privados en días alternos, según tengan matrículas pares o impares. Guardias ciudadanos vigilan en las calles para que no aparezcan manifestaciones improvisadas (constreñidas a parques especiales, situados a varias millas de las competiciones), o para asuntos más especiales: se han eliminado de las calles de la capital a todos los vendedores callejeros, incluidos los que vendían helados en pequeños carritos ambulantes. "Muchas personas ordinarias están deseando que todo esto termine. Tal como vamos en China, los Juegos aquí son solamente para personas extraordinarias", afirman paseantes cuyos nombres quedan, obviamente en el más ordinario de los anonimatos.