El CB Cantabria está al borde de la desaparición
El descenso le deja sin subvenciones ni viabilidad

El descenso administrativo del Club Balonmano Cantabria está a punto de convertirse en una sentencia de muerte. El que fuera, bajo la denominación de Grupo Deportivo Teka, uno de los grandes del balonmano español en los ochenta y en los noventa (campeón de Europa 1994, de la Recopa 1990-1998 y de la copa EHF-IHF 1993) está muriendo por inanición.
Tras cuatro ejercicios cerrados contablemente con superávit, la deuda histórica heredada, la tardanza con que la administración autonómica y local pagan sus subvenciones (60% del presupuesto anual) y el descenso decidido por el Comité de Competición tras el informe de la comisión mixta han dejado al club sin solución económica.
Esta misma situación se pudo capear hace cuatro años y medio gracias a la firma de convenios a cuatro años con Gobierno de Cantabria y Ayuntamiento de Santander (300.000 euros al año cada uno) que sirvieron como garantía para firmar un plan de saneamiento con Hacienda y la Seguridad Social, principales acreedores.
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La tardanza de las administraciones en pagar hizo que no se pudiera cumplir con el plan de saneamiento y (sin acuerdo con Hacienda y Seguridad Social no se pueden cobrar subvenciones públicas) se cerró el círculo.
Ahora, el descenso lo complica todo ya que los convenios se anulan en caso de pérdida de categoría. Salir en la B es, ahora mismo, una quimera.