Harrington da el golpe, retiene su corona y pasará a la historia
El irlandés es el primer europeo que repite título después de 102 años

La 138ª edición del British Open se recordará siempre por dos razones. La primera, por ser una de las más ventosas de todos los tiempos; la segunda, porque su ganador hizo historia y, a la par, impidió que se escribiese otra que habría sido de leyenda.
El irlandés Padraig Harrington renovó en el Royal Birkdale su título del año pasado, en Carnoustie, con un espectacular final de 69 golpes incluyendo un eagle (dos menos del par) que impidió al australiano Greg Norman pasar a los anales como el campeón de más edad de la historia, a sus 53 años.
Harrington, que se convierte en el segundo europeo capaz de repetir título desde James Braid en 1906, ¡hace 102 años!, finalizó cuatro golpes por delante del inglés Ian Poulter, que con otro 69, para +7, esperaba en la casa-club avizorando un pinchazo de su rival.
Pero en lugar de eso, lo que hizo el irlandés, que jugaba con Norman, fue un ataque total que se evidenció en el hoyo 17, un Par-5 que embocó en tres golpes. Allí se acabó la suerte para Poulter y también para Norman, que en una fatídica jornada final (77 para +9) arruinó sus esperanzas de darle a la ex tenista Chris Evert un nuevo presente tras su reciente matrimonio.
Como para Norman, la última ronda en Southport fue un martirio para los españoles. Sergio García acabó hundido (78 para +17, en la 51ª plaza) y Pablo Larrazábal no pudo cerrar su primer British con una alegría (79 para +21, el 70º). Lo cierto es que el castellonense empezó divino: un bogey y un birdie en los primeros 9 hoyos. Iba entre los mejores. Pero los 9 de vuelta fueron un calvario: 44 golpes incluyendo dos doble-bogeys seguidos (hoyos 13 y 14) y cuatro bogeys. El barcelonés no le fue a la zaga: un doble-bogey y nueve sencillos, por apenas dos birdies.
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El vencedor: "Mi caddie me gritó: ¡buen golpe!"
"Tan pronto como impacté a la bola, mi caddie me gritó '¡buen golpe!'. Y sabiendo que es un tipo de pocas palabras y que no acostumbra a decirme nada, pensé: pues tiene que ser bueno". Así explicaba Padraig Harrington el eagle que le dio ayer su segundo Open Británico.Estaba en el hoyo 17, un Par-5 que ha sido la tabla de salvación para muchos en el Royal Birkdale. En ese momento, Harrington era líder con +5, pero el inglés Ian Poulter acababa de firmar una tarjeta con +7 y aguardaba confiado en la casa-club. Mientras, Greg Norman no había dicho su última palabra y estaba +8. Un error y la ventaja de Harrington se evaporaría.Pero el irlandés dio el golpe del torneo y acabó ganándolo. Cuando le devolvieron la Jarra de Plata que le arrebató a Sergio García en 2007, soltó: "¡Está mucho más reluciente de lo que recordaba!".