El golf europeo se reivindica en el campo más yanqui
Donald y Karlsson, aspirantes

Dos meses después, Tiger Woods ha regresado para aterrorizar a sus rivales. Ni va líder ni su juego está como para tirar cohetes, pero, como por arte de magia, las grandes figuras han desaparecido como si hubieran decidido agazaparse a la espera del zarpazo del tigre.
Echar un vistazo al top de la clasificación es ver una pléyade de estadounidenses ignotos rodeados de buenos golfistas europeos (Donald, Westwood), que serían dignos herederos de Tony Jacklin, el último continental que se llevó el US Open para casa (1970).
El sueco Robert Karlsson también está entre los primeros en Torrey Pines. El US Open le va. Le ponen el campo largo, estrecho y duro. Como un IKEA. Y allí se siente como pez en el agua. Karlsson no se baja de los cinco primeros en su último mes en el circuito europeo. Un monstruo.
Por su parte, Sergio logró estabilizar sus errores, algo que le convertiría en un golfista mucho más sólido de lo que sus resultados reflejan. Algunos apuntan a que su problema no está sólo focalizado en los fallos con el putt. Se refieren a que su punto más débil es que no se deja buenas oportunidades para birdie. En definitiva, que no las deja tan cerca como el resto. Y ahí puede radicar la explicación de por qué falla en el momento de los grandes.
En Torrey Pines, el campo más largo que puede albergar un US Open, Sergio se sintió penalizado en exceso por una primera vuelta fallona. Cuando alterna birdies con bogeys es muy mala señal. Ayer, el castellonense se agarró al corte como debe ser: centrando la bola en la calle y encadenando pares (suficiente en Torrey). Sólo desde esa convicción puede acabar con ese mal sabor de boca que tiene por no haber ganando aún un major. ¿Será mañana? ¿Quizá en el British?
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"Todavía no necesita un carrito para que me lleve por el campo. Puedo andar 18 hoyos. No me pido más al cuerpo", dijo Tiger Woods en la mañana de ayer, antes de afrontar la segunda jornada del US Open. Tras firmar el jueves un 72 de mucho nivel, el número uno del mundo no pretende nada más que "seguir sumando horas de juego" para poder recuperarse finalmente de la lesión de rodilla que le obligó a pasar por el quirófano. "Me he dicho a mí mismo que hacer el par ya es un buen resultado". Y es que quizá no le haga falta mucho más. Según como sople el viento en el fin de semana, el ganador de este US Open en Torrey Pines puede estar cerca del -2 ó -3, no mucho más allá. Y Woods ya ha ganado varias veces en este campo tan largo y complicado.