Narváez fue un huracán que Pozo no pudo detener
El español tuvo que tirar la toalla


Omar Andrés Narváez demostró ayer la razón por la que está invicto en 29 combates. La razón por la que llegó hasta Vigo con un aura de campeón invencible. Desde que conquistara el título mundial del mosca de la Organización Mundial de Boxeo en julio de 2002 en el Luna Park de Buenos Aires, nadie ha podido arrebatarle el cinturón. Ni Brahim Asloum, ni Alexander Mahmutov, ni Bernard Inom. Ni, por desgracia, Iván Pozo en la noche de ayer.
Noticias relacionadas
El púgil de Vigo, ex campeón de Europa, tuvo ayer la oportunidad de su vida, un tren que pasaba por la puerta de su casa con 28 años y tiempo para rentabilizar el éxito, y salió dispuesto a aprovecharla ante su gente. En el primer round entró decidido a llevar la iniciativa, a hacerse el dueño del ring, pero sólo le duró dos asaltos la sorpresa. El argentino, curtido en duras batallas, pegaba y se salía, lanzaba su zurda y llegaba con más daño. Sin pausa. Con ritmo. Pegando y marchándose. Experiencia, talento y preparación.
Mientras, Iván Pozo no conseguía encontrar la vía adecuada que abriera la guardia. El golpe que quitara un poco de aire a la pequeña locomotora que a mediados de la pelea dominaba a los puntos el duelo. El gallego llegó al octavo asalto tocado y Paco Amoedo, su veterano preparador, con buen criterio, arrojó la toalla para que no sufriera daño alguno: KO técnico. Omar Narváez hizo su décimo tercera defensa con éxito. Ya sólo le separa una de igualar el récord de Carlos Monzón de catorce. Aunque no sea lo mismo, claro...