Pekín prepara los mejores Juegos de toda la historia
El anillo olímpico asombra por sus fabulosas instalaciones


Lo que hace años eran campos y barrios periféricos ahora es el mayor espacio deportivo del mundo. Sobre una inmensa superficie completamente llana, la vista se pierde sobre el imponente estadio, conocido como el Nido; la piscina, llamada el Cubo; el pabellón de gimnasia, donde se celebrará también la final de baloncesto; más allá, un dodecaedro que se eleva sobre el cielo y dentro esconde la pista de tenis; al lado, la pista de hockey, los campos de tiro con arco Tremendo.
De noche el efecto es aún mayor. El Nido queda iluminado en rojo y el Cubo en azul. El Nido será el buque insignia, pero el Cubo no se queda atr sobre todo cuando se está dentro de él. Sólo es un inmenso espacio rectangular y diáfano, pero rebosante de luz natural que se filtra a través de las paredes y el techo. Del interior del Nido no se puede hablar. Las visitas están prohibidas hasta que se termine.
Mucho no falta para que las obras de las instalaciones olímpicas queden completamente terminadas para empezar a recibir a los deportistas el 8 de agosto, pero aún queda. Sobre todo en el acondicionamiento de los accesos, cuya polvareda provoca entre quienes las visitan una neblina que confunde aún más a quienes llegan a Pekín alertados por el sensacionalismo creado sobre la contaminación, que es real, pero no más que en otra gran ciudad.
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Si la neblina que incluso a ras de suelo hay en la ciudad fuera contaminación, sus habitantes morirían asfixiados y no estaríamos hablando ahora de un boicot a los Juegos para mejorar los derechos humanos en China, sino de un boicot al propio COI por llevarlos a una ciudad donde los propios deportistas correrían graves peligros de salud. Pese a todo, los organizadores se han comprometido a mejorar las condiciones del aire y provocarán lluvia artificial que ayudará, además, a hacer más llevadero el tránsito entre las instalaciones.
Falta hará, porque el calor extremo del verano creará una indudable sensación de ahogo. La villa sí está completamente terminada. Son torres de diez pisos con abundantísimos espacios ajardinados, sobre los que se han plantado 250.000 árboles. Dentro de 113 días Pekín asombrará al mundo.