La lluvia abre el torneo a 'valientes'
Jiménez ya es el único español

Llueve sobre Augusta, los greens se ralentizan, el campo se torna más dócil. Es el momento para hincarle el diente a Tiger mientras el número uno del mundo trata de escapar de la mediocridad de sus resultados. En esas estaban los 10-15 jugadores que hoy deberían jugarse el Masters de 2008, metiendo en la lista de aspirantes al vencedor del año pasada Zach Johnson, el mejor bajo el aguacero. Y sin descartar a Woods, obviamente. Hizo birdie al 2 y, tras un gran hoyo 10, cortó la racha de pares.
Miguel Ángel Jiménez fue el único español que se salvó de la criba del viernes tarde. José María Olazábal y Sergio García se fueron para casa con diferente cara. El vasco no le puede pedir más a esta participación. Le falta competición. En cambio, el Niño va cargándose de razones para sentirse algo frustrado. Una especie de gafe le persigue porque ni él es capaz de explicarse por qué patea tan mal cuando su juego está entre los tres mejores de todo el circuito, a un peldaño de Tiger e igualado con los Mickelson, Singh y cía. A él no le entran las bolas, con perdón.
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Gran Pisha.
Sólo ante el peligro, jugando el primero de todos y sin compañero de partido (le acompañó un marcador), Jiménez arrancó como un cañón con birdies al 1 y al 2. Luego acabó al par (72) para un total de +3. Hoy deberá remar y mucho para entrar entre los 16 primeros y ganarse un billete para la próxima edición del Masters. Deberá meter putts.