Balonmano - Champions League | C. Real 34 - Hamburg 27

Rutenka y Stefansson alegran al Ciudad Real

Los 18 goles de los laterales tumban al Hamburg

<b>EFECTIVO. </b>Parrondo marca de rosca y saca la exclusión de Hens.
Enrique Ojeda
Actualizado a

Siete goles no es una renta definitiva para ir confiado y de visita, pero sí muy importante como para estructurar una estrategia de resistencia para el partido del viernes en Hamburgo, donde el Ciudad Real debe alcanzar una nueva final de la Champions. Aunque no desarrolló un juego brillante, sí tuvo la mentalidad de sufrir, de buscar el cuerpo a cuerpo, de sacar partido de la calidad de sus hombres fuese como fuese y ante un Hamburg que mete miedo con los hombres de primera línea.

El equipo alemán, debutante en unas semifinales, sabe bien esto de chalanear: vendió la burra de que el líder de su colectivo, Bertrand Gille, tenía una costilla rota; luego que a lo mejor jugaba, y jugó sin que se le notase una lesión de tanta importancia. Pero este Gille no fue el más importante del Hamburg, ni el megagoleador Yoon, ni siquiera el mediático Pascal Hens. Los notables del Hamburg fueron el mayor de Gille, y el extremo Gimm, que aparecían como segundos espadas y dieron mucha lata al conjunto de Talant.

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Al Ciudad Real le costó sacar ventajas, porque sí funcionaba en ataque, pero no en defensa: ni Sterbik ni Hombrados estuvieron de sobresaliente en la primera mitad, pero en el lío y con Stefansson perfecto, en la recta final de la primera parte se estiró el cuadro local.

En la segunda parte Rutenka se empeñó en tomar el liderazgo de los suyos, y sus goles (seis en esta parte), penetrando contra la dura defensa alemana, alejaron más a un Ciudad Real que tuvo en sus manos el octavo tanto (34-26), pero no lo acabó de atar en los últimos segundos.

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