Cuadras cinco estrellas a los caballos olímpicos
La sede de Hong Kong no fue aceptada en principio por el COI ni por la Federación Ecuestre Internacional. Durante la competición se utilizarán 40 toneladas de hielo diarias para refrescar a los caballos y habrá soláriums para que no se enfríen tras haber sudado en exceso.

Las pruebas ecuestres de los Juegos Olímpicos de Pekín no se celebrarán en Pekín, como parecería obvio, sino en Hong Kong, la ex colonia británica, a más de dos mil kilómetros de distancia. ¿El motivo? Que la capital china ofrecía un inquietante catálogo de trece enfermedades equinas imposibles de erradicar. Es decir, mandar allí a los caballos era poco menos que enviarlos al matadero. Y los hay que valen un millón de euros. Hong Kong, sin embargo, ha sido declarada "zona libre" de enfermedades.
La sede no fue aceptada en principio por el Comité Olímpico Internacional (COI) ni por la Federación Ecuestre Internacional (FEI), pero ante la insistencia de los organizadores pequineses, se cedió. "Es lo mejor para la salud de los animales y para el buen funcionamiento de la competición", alegaron estos. Bastantes problemas había ya con la polución, con la humedad y con el calor para añadir además la presencia peligrosa de virus de todo tipo.
Pero Hong Kong tampoco será un paraíso terrenal ecuestre, porque la ciudad de siete millones de habitantes no está tan contaminada como Pekín, pero sus niveles de humedad en agosto pueden llegar al 97% y las temperaturas a los 40 grados... y además se espera la visita inoportuna de algún tifón.
Para minimizar los problemas, los mejores veterinarios e investigadores del país en asuntos equinos, la mayoría de ellos residentes en el mismo Hong Kong, trabajan aceleradamente para que se pueda recibir a los animales en las mejores condiciones posibles. La ciudad tiene una gran tradición en turf, herencia británica, pero no hay que confundir el turf (carreras) con la hípica (saltos y doma clásica). Por ello hay temor de que los 25.000 asientos disponibles para el público no se ocupen por completo.
Las competiciones de caballos se celebrarán del 9 al 20 de agosto, un mes en el que se suspenden las competiciones precisamente por el calor y la humedad, pero los expertos chinos dicen que las pruebas olímpicas no son tan exigentes físicamente para los caballos como el turf. El año pasado, en las mismas fechas, se disputó allí el torneo Good Luck Beijing-HKSAR 10º Anniversary Cup, una especie de ensayo general con todo, y aunque las condiciones atmosféricas fueron terribles (humedad de entre el 89 y el 95 por ciento y entre 27 y 33 grados de temperatura), los caballos aguantaron relativamente bien.
Mejoras.
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En todo caso, todo está preparado para suavizar esas condiciones y se han invertido 75 millones de euros en mejoras. El Hong Kong Jockey Club, uno de los centros ecuestres más grandes del mundo, se ha puesto al servicio de los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en el Beas River Country Club, en los aledaños del Hong Kong Golf Club y en Penfold Park, en Satin, donde existen unos laboratorios que analizan la sangre y la orina de los animales para controlar su estado de salud. Está previsto que durante las competiciones olímpicas se utilicen 40 toneladas de hielo diarias para refrescar a los caballos, y también se emplearán soláriums para que no se enfríen tras haber sudado en exceso. Los animales tendrán que pasar dos periodos de cuarentena antes de competir: una semana en su país de origen y diez en el propio Hong Kong.
Ésta será la segunda vez que la hípica se celebre muy lejos de la ciudad a la que se conceden los Juegos. En Melbourne 1956 las autoridades australianas exigieron que la cuarentena durase medio año y ante la negativa de los países a aceptar esa imposición, el COI decidió que las pruebas ecuestres no se celebrasen allí, sino en Estocolmo. Ahora, al menos, se disputarán en el mismo país. Hong Kong espera.
