Olimpia se reforesta para prender la antorcha
Olimpia, la cuna de los Juegos Olímpicos donde en el año 776 antes de Cristo se coronó el primer campeón, fue devastada en agosto pasado por los incendios que asolaron el sur de Grecia. El próximo marzo, los rayos de sol encenderán la llama de Pekín. Pero nada es igual...

Hace medio año la voracidad del fuego casi reduce a cenizas la mítica Olimpia, la ciudad de la Grecia preclásica que vio nacer y que dio nombre a los Juegos Olímpicos. Ahora, decenas de operarios se afanan para reforestar las inmediaciones del estadio en el que Korebos de Elis ganó en el año 776 antes de Cristo la carrera del estadio y pasó a la historia como el primer campeón olímpico. Se trata de plantar 27.000 árboles y plantas para que el 24 de marzo otro fuego se convierta en protagonista: el que encenderá la antorcha olímpica.
En agosto de 2007 cerca de setenta personas perecieron en una orgía incendiaria (en muchos casos, provocada) pocas veces conocida en el Peloponeso. El suelo olímpico quedó devastado, reseco, sin vida. Ahora, luchando contra el reloj, se plantan árboles en las inmediaciones del estadio, en las colinas de Kronos, que lo contemplan, no muy lejos de donde reposa, en un santuario, el corazón embalsamado de Pierre de Fredy, barón de Coubertin, el francés creador de los Juegos Modernos.
Giorgios Aidonis, alcalde de Olimpia, se queja amargamente de que el Comité Olímpico Internacional (COI) no haya pagado ni una dracma (o dólar) de los gastos que conlleva reforestar la zona abrasada. A su vez, los ciudadanos griegos se quejan de que se ha gastado mucho en esa reforestación olímpica y nada, o muy poco, en ayudar a otras zonas quemadas. Al igual que ocurrió en plena vorágine, cuando los bomberos iban a las ruinas y olvidaban las casas.
El alcalde confía, en todo caso, en que a finales de mes se haya cumplido la cuarta parte del trabajo que falta por realizar para que, ese próximo 24 de marzo, las vestales recojan en un crisol los rayos del sol y alumbren el fuego olímpico en ceremonia oficializada con motivo de los Juegos de Berlín 1936.
Luego, esa llama partirá hacia Pekín. Recorrerá 137.000 kilómetros a lo largo de 130 días y se desplazará portada por 19.400 chinos y 2.380 personas de otros países, hasta llegar al estadio olímpico de la capital del Celeste Imperio para alumbrar el pebetero que iluminará los 29 Juegos Olímpicos de la Era Moderna.
Trabajos en las colinas de Kronos
En las colinas de Kronos está situado también el monumento al Barón de Coubertin (fotografías grandes). Un lugar mítico que estaba rodeado de un tupido bosque, sobre todo de pinos, que ardió como una tea en agosto pasado. Los lugares donde se celebraban las competiciones corrieron un gran peligro.
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Intentarán subirla al Everest
La antorcha olímpica pasará por los cinco continentes, (no parará en España como en 2004 camino de Atenas), recorrerá toda China e intentará las ascensión al Everest, la montaña más alta de la tierra con sus 8.848 metros. La conquista del coloso se hará en mayo, cuando el clima es mejor, ayudados por una antorcha de diseño especial que mitiga la falta de oxígeno (por si acaso, habrá un pebetero preservado en Pekín). El paso por el Tíbet, que reclama su independencia de China, es polémico.
